Adrián Galati es musicoterapeuta en el Centre L’Alba, Centro de día, y Unidad Médico-Educativa (Barcelona, España), y participará en el Foro Internacional, el 7 de abril. 


Un abordaje Musicoterapéutico adscrito al marco Psicoanalítico, nos invita a pensar la historia de la experiencia humana sonoro musical como única e irrepetible. Las huellas mnémicas sonoras están latentes y pueden ponerse de manifiesto en la escena musical enmarcada en una sesión.

K.Bruscia[i] postula dos conceptos parecidos pero muy diferentes entre sí: “Ser Musical” y “Ser en la Música”.  El ser musical refiere a la cualidad musical intrínseca del ser  humano, determinada por factores biológicos, sociales, culturales, geográficos y económicos.

El concepto de “Ser en la Música” cobra vital importancia en un marco analítico que nos invita a ver y oír a ese Otro en su producción musical. Somos en la música.

Existen numerosos trabajos, incluso un Modelo Musicoterapeutico Analítico reconocido por la WFMT,[ii] que dejan constancia de la analogía entre la producción sonora de un sujeto y su organización psíquica.

Un abordaje terapéutico no verbal, es aun más relevante cuando no hay acceso a la palabra, pues permite encontrar en los sonidos de las estereotipias, corporales, de objetos y en los silencios, una posible vía de acceso y comunicación con ese Otro desde su propia sonoridad, advirtiendo y utilizando los mismos códigos que nos plantea.

Las producciones sonoras de los sujetos nos permiten establecer relaciones, advertir repeticiones,  formas, mecanismos, en definitiva, nos brindan un material audible y posible de análisis.

La técnica más utilizada en este marco analítico es la improvisación, ya que lo sonoro no verbal permite sortear en muchas ocasiones la barrera de la represión. En este enfoque, los instrumentos musicales son considerados como una extensión del propio yo, poniendo especial atención a cuestiones como la investidura y los modos de acción por sobre un instrumento.

La búsqueda estética no es prioritaria, sino que la música y los sonidos son herramientas para trabajar aspectos extra musicales.

Proliferan artículos y bibliografía que analizan la relación música-cerebro, la supuesta inteligencia que deviene entre los que son expuestos a la escucha de autores clásicos, en una relación lineal unidireccional que no tiene en cuenta al sujeto, a su historia sonoro musical, obviando la riqueza de su producción más genuina, priorizando de esta manera al sujeto/receptor por sobre el sujeto/productor.

Sin embargo, el marco Neurocognitivo es necesario pero no suficiente para explicar la compleja relación ser humano-música, más allá de las patologías.

 

 

[i] Bruscia, K. Definiendo Musicoterapia. Editorial Amarú, Salamanca, 1997.

 

[ii] World Federation Music Therapy

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