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Índice del Dossier del Foro sobre autismo ¿Insumisos de la educación?

Índice del Dossier del Foro sobre autismo ¿Insumisos de la educación?

ÍNDICE DEL DOSSIER DEL FORO

(a la venta en la librería del Foro) 

INTRODUCCIÓN, por Neus Carbonell e Iván Ruiz

FORO SOBRE AUTISMO: ¿INSUMISOS DE LA EDUCACIÓN?

            Texto de presentación

Carta abierta al educador prudente, Iván Ruiz


A PROPÓSITO DE LA EDUCACIÓN

            Freud en la escuela, Vicente Palomera

            Lacan en la escuela, Miquel Bassols

            Lo que el niño autista enseña sobre la educación, Hebe Tizio

            El cuerpo entre psicoanálisis y pedagogía, Susana Brignoni

            Autistas, profesores de autismo, Vilma Coccoz

            El autismo, ¿un déficit o un funcionamiento?, Jorge Sosa

            Lenguaje, comunicación y uso de la lengua, Elizabeth Escayola

            Un manual al revés, Miguel Ángel Vázquez

            Respeto y curiosidad, Félix Rueda

INVENCIONES EN LA ESCUELA

El trabajo con niños autísticos en una institución educativa, Gracia Viscasillas

Una institución para la singularidad, Marta Serra

El propio Autismo, Erick González

            Qué uso de la escuela por el autista para su invención, Cecilia Hoffman

Acompañar una invención, Eduard Fernández

            Una actividad que surge de forma inesperada, Eulàlia Julià

INVENCIONES MÁS ALLÁ DE LO EDUCATIVO

El imperio de las reglas, Carmen Cuñat

Acerca de autismo y diagnóstico: una experiencia de trabajo en red, Graciela Essebag   

El autismo: Una respuesta insondable del sujeto, Dominique Holvoet

            La Antenne 110, una educación esclarecida, Bruno de Halleux

Una educación singular, Jean-Pierre Rouillon

            Un lugar de posibilidad, Nicola Purgato

El autismo, hoy, en el cine y en la cultura, Enric Berenguer

El autismo, hoy, en el cine y en la cultura. Por Enric Berenguer.

El autismo, hoy, en el cine y en la cultura. Por Enric Berenguer.

La época del testimonio.

Hace años empezaron a aparecer relatos autobiográficos de casos reales de personas afectadas de autismo. Son una fuente inestimable de saber sobre esta afección del ser y nos aportan orientaciones decisivas para su tratamiento. La angustia más radical, en personas que no disponen de los apoyos del vínculo con los demás, aporta enseñanzas inesperadas. En los testimonios de las personas con autismo, sin lugar a dudas, aprendemos como pocas otras veces podemos hacerlo acerca dimensión de lo singular, que suele quedar sumergida por la alienación a la masa.

En 1992 aparece el primer libro de D. Williams[1]. Hay otros de autistas que escriben en colaboración con su familia, como el de J. Barron y S. Barron[2]. A partir de 1995 se publican los libros autobiográficos de T. Grandin[3]. Y en adelante abundan los ejemplos de aportaciones importantes. Destaquemos rápidamente las de D. Tammet[4] y K. Nazeer[5], ambas de 2006.

Los testimonios escritos[6] o también los filmes llevados a cabo por familiares son destacables, como “Elle s’appelle Sabine”, de S. Bonnaire (2007), o “El pozo”, de R. Carnevale (2012). Muestran el esfuerzo por enfrentarse a las dificultades de la relación sin ninguna exigencia preestablecida y colaborando con el modo en que el sujeto autista busca una respuesta propia a sus necesidades de estructurar su mundo siguiendo las vías de la invención.

En los últimos años se han producido documentales realizados por psicoanalistas (“Altres veus”, de S. Cortés e I. Ruiz, estrenado en 2012, y “À ciel ouvert”, de M. Otero, estrenado en 2014). En ellos se destaca el saber propio que cada sujeto produce a partir de aquello que él tiene de único e irrepetible, viendo caso por caso qué tipo de partenaire puede ser más útil al autista. Así como hace tiempo Lacan situó cierto lugar que se podría ocupar para colaborar con el sujeto psicótico, en los términos humildes del “secretario del alienado”[7], los psicoanalistas tratan de definir qué tipo de lugar convendría ocupar para el sujeto autista.

Listaríamos unas setenta y dos obras fílmicas en las que el autismo está concernido. Son producciones realizadas en Europa, en EE. UU, pero también en países emergentes como India, o Pakistán. Aparte de lo acertado o no de cada una, este simple hecho da la medida del interés generalizado que el tema suscita.

Esto en un contexto donde un Nobel de literatura, K. Oé, dedicó un libro[8] a testimoniar sobre su hijo autista…. y una autora que recibió el mismo premio, E. Jelinek, fue paciente en su infancia del mismísimo Asperger[9] – aunque ella criticó toda tentativa de diagnosticarla como autista.

El “Asperger” figura en novelas, como Millenium de S. Larsson. Y en series donde personajes  geniales actúan en complejas investigaciones policiales. Son autistas de “alto rendimiento”, como siempre se nos hace saber. Big Bang theory abunda en la fascinación por el científico con (rasgos) Asperger.

Esto indica la importancia de la figura del autista en la cultura contemporánea actual. Aunque ello tiene sus riesgos, al estimular explicaciones y prácticas que, presentadas de un modo edulcorado, pueden convertirse en forzamientos, en adoctrinamientos – no lo son menos por no hacerse en nombre de la religión.

Texto completo disponible en el Dossier del Foro, a la venta en la librería del Foro.

[1]     Williams, D., Nobody nowhere, J K P; próxima edición en español, NED ediciones, Barcelona; de Somebody Somewhere (1994) hay edición española: Alguien en algún lugar, NED, Barcelona, 2012.

[2]        Barron, S., There’s a Boy in Here, Future Horizons, 2002.

[3]     Grandin, T., Thinking in pictures, Vintage Books, 1996.

[4]     Tammet, D., Born on a blue day, Hodder, 2007.

[5]     Nazeer, K., Send in the idiots, Bloomsbury, 2007.

[6]     Como el de S. Reliquet, Ph. Reliquet, Écouter Haendel, Gallimard, 2011.

[7]     Lacan, J., “De una cuestión preliminar…”, en Escritos 2, Madrid, Siglo XXI, 1985.

[8]     Oé, K., Una cuestión personal (1964), Ed. Anagrama, Barcelona, 1995.

[9]     Hay quien cree que el propio Asperger sufría del síndrome que lleva su nombre: Lyons V, Fitzgerald M (2007), “Did Hans Asperger (1906–1980) have Asperger Syndrome?”, J Autism Dev Disord 37 (10).

 

Lo que el niño autista enseña sobre la educación. Por Hebe Tizio.

Lo que el niño autista enseña sobre la educación. Por Hebe Tizio.

Texto completo en el Dossier del foro, a la venta en la librería del Foro.

Glenn Maxx y Richard Howard-Griffin. Street art London.

Lo que el niño autista reclama, con su rechazo, es el derecho a tratar la oferta educativa a su manera. Su objeción a un cierto tipo de educación permite avanzar sobre el hecho de que la oferta educativa incluye siempre la posición del educador, y cuando éste olvida el consentimiento como expresión de lo singular, se autoriza a ubicarse como amo desde una perspectiva totalitaria que presiona para lograr la sumisión del sujeto.

Por eso es importante hacer otra diferencia: la educación no es el entrenamiento cognitivo-conductual que apunta a reducir al sujeto a un patrón pre-establecido. Esto sirve para ocultar que todavía hoy se quiere excluir al niño autista de la educación. La educación es una oferta de objetos de la cultura para que el sujeto se apropie a su manera de la misma, se trata de los distintos saberes, del patrimonio cultural.
Las escuelas de hoy parecen haber perdido la función educativa, se han transformado en dispensadoras de informaciones varias, básicamente, en espacios de control directo. Cuanto más se pierde la dimensión educativa, más crece el control social directo que se realiza, no sin el incremento de la angustia de los profesionales.

[…]

Una educadora explica un cuento. Se sorprende por la ruptura de la ficción cuando un niño grita que el gigante lo aplasta y corriendo se refugia bajo una mesa, sin parar de gritar, tapándose las orejas y repitiendo no, no ,no…
Para que se pueda ampliar el mundo del sujeto autista hay que ver primero cuál es su funcionamiento. Así, la educadora vuelve al cuento del gigante pero dice que, ahora, se trata de construir barreras con el dibujo por el que el niño tiene una cierta inclinación. Alejado del lugar del relato, de espaldas, rodeado de papeles y lápices, dibuja su barrera…

Dona Williams (Alguien en algún lugar,  N.E.ED, Barcelona,  2014) dio la clave, se trata de un guía que siga al sujeto.

Lacan en la Escuela. Por Miquel Bassols.

Lacan en la Escuela. Por Miquel Bassols.

 

¿Hay realmente un deseo de saber en el niño?

En realidad, nada parece menos claro si escuchamos a muchos docentes de hoy. Freud mismo supuso en un principio que existía un deseo de saber en el niño, una suerte de pulsión primaria de saber, —un Wissentrieb lo llamó—, un empuje que lo animaba desde el principio en su búsqueda y en su experiencia de formación. Aunque todo en su propia práctica le indicaba de hecho que este “deseo de saber” era una suposición infundada, dado que más bien encontraba a cada paso un no querer saber, tanto en el niño como en el adulto, un no querer saber nada de algo sobre lo que, sin embargo, ya debía saber algo. Porque, ¿cómo puedo rehusarme a saber algo si no tengo ya, de algún modo, un saber sobre ello?

[…]

Al respecto, es siempre instructivo el caso, no por ficticio menos ilustrativo, de aquel niño que se negó a seguir yendo a la Escuela con la siguiente frase a modo de axioma: “No quiero ir más a la Escuela porque allí me enseñan cosas que yo no sé”. El caso, ficticio aunque fundado en una experiencia real, está relatado por Marguerite Duras en su novela “La lluvia de verano”. Tiene su origen en el breve relato titulado “Ernesto”, del que surgió además una película, “Les enfants”.

 

El texto completo estará disponible en el Dossier del Foro, a la venta en la librería del Foro.

Freud en la Escuela. por Vicente Palomera. 

Freud en la Escuela. por Vicente Palomera. 

Juventud desamparada. August Aichhorn

En 1925, Freud escribió un prefacio a una obra pedagógica de August Aichhorn, Juventud desamparada. [1] En ese breve texto, hoy casi desconocido, da un giro importante en su pensamiento acerca del valor preventivo de una pedagogía esclarecida por el psicoanálisis. Freud señala que hay tres profesiones imposibles: gobernar, educar, analizar; a las que Lacan agrega la de “hacer desear”.[2]Precisamente, es porque enseñar es imposible que el educador no puede retroceder nunca y tiene que ir incansablemente al encuentro de ese imposible por medio de la invención, tomando en cuenta a los sujetos y haciendo de los impasses, de los callejones sin salida que se presentan en la práctica, la palanca que ayude a relanzar el deseo.

El maestro se encuentra a diario ante el desafío de trazar y abrir cada vez, cada día, y como si fuese la primera vez, un nuevo camino en el bosque de ese imposible de educar del que habla Freud.

Para que nazca un “sí” al saber, para que haya una adhesión real del sujeto que aprende, el educador debe intentar entrar en la lengua de los alumnos, lengua que “se dice” en palabras pero también en gestos y, a veces, incluso en pasajes al acto. En estos últimos casos, el maestro debe tomarse en serio lo que está pasando. No basta solo contentarse en traducir las cosas en palabras, también hay que ir al encuentro del sujeto que allí se está expresando.

Una viñeta. Alguien lanza un Tipp-Ex en medio de la clase. Es un incidente límite que se produce en el aula, un pasaje al acto. El maestro puede contentarse con preguntar quien lo ha arrojado y limitarse a traducir el gesto en palabras. Pero, puede tomar otro camino e introducir un límite con una pregunta inesperada: “Me pregunto que querríais borrar…”. Este ejemplo muestra cómo el maestro ha elegido un modo de dirigirse a los alumnos que pueda ayudar a que el deseo tome forma. Este modo de “dirigirse a los alumnos” toma en cuenta el Tipp-Ex y lo pone en el centro de la conversación como una carta que le ha sido dirigida a él y por medio de la cual el mismo maestro se plantea una pregunta. Él no interpreta, al contrario, se presenta dividido, “trabajado” por ese Tipp-Ex que lo cuestiona, está bajo examen. Luego, le sorprenderá el alcance que tuvo su pregunta –“¿qué querríais borrar?”– cuando dos días después aquellos alumnos que captaron la pregunta y la palabra “borrar” se pusieron, también, a la tarea y vuelven a clase con un análisis crítico de un horario, con algunas reivindicaciones y propuestas. El maestro salva al sujeto y, más que abrumarlo bajo la culpa, en lugar de interrogarlo y hacerle pagar por ello, lo ha puesto al trabajo. “Se quiere borrar lo que los profesores escriben sobre nosotros”, dicen los alumnos. Los sorprendente es que los alumnos se hablan con un “nosotros”.[3]

Para Freud, educar quiere decir intentar imprimir, mediante el verbo, mediante las palabras –proferidas por los padres y los educadores–, las reglas mínimas de convivencia, es querer gobernar las pulsiones, gobernar lo que Freud llama “libido indomable”. Tarea imposible ya que hay siempre algo que escapa al dominio del goce pulsional por medio del lenguaje. No todo es educable. Todo sujeto encuentra un límite al saber. No todo se puede saber, y la pretensión de totalidad hace obstáculo a los efectos educativos.

Texto completo disponible en el Dossier del Foro, a la venta en la librería del Foro.
[1]Véase: Aichorn, A. Juventud desamparada, Barcelona. Gedisa. 2005.

[2] Lacan, J., El Seminario Libro XVII, El reverso del psicoanálisis, Paidós, pp.193-194.

[3] Noëlle De Smet, Au front des classes, Éditions Talus d’approche, 2005. Ver el post face de V. Baio, pp. 150-151.

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