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Etiqueta: Cuaderno del Foro #3

En este número Miquel Bassols, expone el núcleo de la reflexión lacaniana en relación al deseo de saber y al no querer saber.
Notas al margen: Un comentario sobre “La Olas” de V. Woolf realizado por Arseni Maxímov. Un testimonio de Elena Luchena sobre la experiencia educativa de su hijo -y la de ellos como padres-.

El próximo número acelerará el ritmo del Cuaderno. Dos publicaciones por semana para: dar salida a la cantidad de contribuciones que estamos recibiendo, anunciar los invitados que han confirmado su presencia y dar detalles del programa que estamos diseñando.
Atención, próximamente número especial: Controversia sobre el Plan Nacional sobre autismo. la situación en Francia, la formación de los psicólogos para el diagnóstico de TEA en Cataluña.

Las inscripciones han aumentado considerablemente en los últimos días. Las plazas son limitadas. ¡No tardes en reservar la tuya!

Lacan en la Escuela. Por Miquel Bassols.

Lacan en la Escuela. Por Miquel Bassols.

 

¿Hay realmente un deseo de saber en el niño?

En realidad, nada parece menos claro si escuchamos a muchos docentes de hoy. Freud mismo supuso en un principio que existía un deseo de saber en el niño, una suerte de pulsión primaria de saber, —un Wissentrieb lo llamó—, un empuje que lo animaba desde el principio en su búsqueda y en su experiencia de formación. Aunque todo en su propia práctica le indicaba de hecho que este “deseo de saber” era una suposición infundada, dado que más bien encontraba a cada paso un no querer saber, tanto en el niño como en el adulto, un no querer saber nada de algo sobre lo que, sin embargo, ya debía saber algo. Porque, ¿cómo puedo rehusarme a saber algo si no tengo ya, de algún modo, un saber sobre ello?

[…]

Al respecto, es siempre instructivo el caso, no por ficticio menos ilustrativo, de aquel niño que se negó a seguir yendo a la Escuela con la siguiente frase a modo de axioma: “No quiero ir más a la Escuela porque allí me enseñan cosas que yo no sé”. El caso, ficticio aunque fundado en una experiencia real, está relatado por Marguerite Duras en su novela “La lluvia de verano”. Tiene su origen en el breve relato titulado “Ernesto”, del que surgió además una película, “Les enfants”.

 

El texto completo estará disponible en el Dossier del Foro, a la venta en la librería del Foro.

¡No me dejéis caer fuera del ojal del Tiempo! Por Arseni Maxímov

¡No me dejéis caer fuera del ojal del Tiempo! Por Arseni Maxímov

Si uno no tiene esta experiencia, es imposible imaginar que puede sucederle, a un sujeto psicótico, en la escuela. Una situación perfectamente ordinaria para el común de los niños, a él puede resultarle insoportable. Para ilustrarlo, he tomado los siguientes pasajes de una novela de Virginia Woolf titulada Las Olas:

Ahora, dijo Rhoda, Miss Hudson ha cerrado el libro. Ahora comienza la pesadilla. Cogiendo un trozo de tiza ella se pone a trazar cifras: seis, siete, ocho y después, una cruz y una línea sobre el pizarrón. ¿Cuál es la solución? Los demás miran, miran y comprenden. Luis escribe; Susana escribe (…) incluso Bernardo se pone a escribir. Pero yo no puedo; yo no veo sino cifras desprovistas de sentido. Los demás van entregando a Miss Hudson su solución, uno tras otro. Ahora me toca mi turno. Pero yo no tengo solución. (…) Me dejan sola para que busque una solución. Las cifras ya no poseen significado. El significado se ha ido. El reloj hace tic tac. (…) La puerta de la cocina golpea. Un perro errante ladra a lo lejos. ¡Mirad: el ojal de esta cifra comienza a llenarse de tiempo! Él contiene el mundo. Me pongo a trazar una cifra que enlaza el mundo, pero yo quedo fuera de él. Acercando los dos extremos del ojal, los uno y completo la cifra. El mundo está completo y yo he quedado fuera de él. ¡Oh, salvadme! ¡No me dejéis caer para siempre fuera del ojal del Tiempo!…

Lo que vive Rhoda frente a un ejercicio de matemáticas es poco menos que una crisis existencial. Para ella las cifras no tienen ningún significado, ni siquiera el hecho que sea un ejercicio que tenga que hacerse para satisfacer la demanda de la profesora. Lo único que ella constata es que los otros si saben lo que tienen que hacer pero ella no. Así, queda expulsada de su grupo de compañeros. Pero, en realidad, la exclusión con la que ella se enfrenta es la de lo simbólico: No encuentra la entrada en el sistema de los símbolos que comparten los demás. Y ¿qué ven sus compañeros y Miss Hudson? ¿Una tonta que no sabe calcular? ¿Una alumna perezosa? Lo que es cierto es que no ven ni el malestar de la niña ni su modo singular de estar en el mundo. Me pregunto entonces: ¿que experiencias subjetivas podemos encontrar detrás de las aparentes dificultades escolares si les prestamos un poco más atención?

Pues, de ese modo, Miss Hudson habría visto que, para Rhoda, todo lo que los otros dan por hecho, se vuelve problemático. Incluso lo es algo tan elemental como la experiencia del tiempo: La coninuidad del tiempo, esa tela simbólica de la vida que nos da la coordenada y el anclaje, a ella no la sostiene:

Si yo pudiera creer, dijo Rhoda, que envejeceré en medio de persecuciones y cambios sin fin, me sentiría liberada de mi temor: nada persiste. El momento presente no conduce al momento que seguirá. La puerta se abre y el tigre salta. Vosotros no me habéis visto entrar. He dado mil rodeos por entre las sillas para evitar el horror de una brusca sacudida. Tengo miedo de todos vosotros. Tengo miedo del choque de las sensaciones que saltan sobre mi porque no puedo recibirlas como lo hacéis vosotros, no puedo fundir el momento presente con el que vendrá para mi, cada momento es algo violento, algo aislado, y si sucumbo bajo el choque del salto de este momento, vosotros os arrojaréis sobre mí para despedazarme.

Aquí también es interesante su percepción del otro. Por un lado, es un otro malvado que la persigue y ante la demanda del cual ella se colapsa. Y por el otro, es un otro-doble, una imágen en espejo que le da consistencia y cuerpo a ella misma, porque su relación con su cuerpo y su personalidad es tan problemática como lo es con el espacio simbólico:

Mi existencia carece de propósito. Yo no sé enrielar un minuto a continuación de otro, una hora tras otra, disolviéndolas mediante alguna fuerza natural hasta que ellas forman esta masa indivisible que vosotros llamáis vida. Porque vosotros tenéis un propósito, una finalidad (…) Soy arrojada como un remolino al fondo de las cavernas, me golpeo como un trozo de papel contra corredores interminables y debo apoyar mis manos contra el muro para poder sujetarme y volver hacia atrás. Pero, como por sobre todas las cosas deseo encuadrarme dentro del marco del mundo, finjo tener yo también una finalidad cuando me arrastro por las escaleras detrás de Jinny y de Susana. Me coloco mis medias como las veo hacer a ellas, y aguardo a que habléis vosotros primero para imitaros. He atravesado Londres para venir aquí, a este lugar determinado, no para verte a ti, ni a ti, ni a ti, sino para encender mi fuego en la llamarada común de todos vosotros, de vosotros que vivís una vida íntegra, indivisible y sin angustias…
El psicoanálisis lacaniano sugiere que si pretendemos ayudar a los sujetos como Rhoda a estar en el mundo con los otros, se trata de no encarnar ese otro amenazador, el otro que demanda y ordena, sino más bien entender a qué imposible se enfrenta el sujeto y cuál es la invención que él ha encontrado para arreglárselas con ello. La escuela es un buen lugar para buscar soluciones, soluciones que sigan al sujeto y den lugar a su particularidad.

Experiencia educativa. Por Elena Luchena

Experiencia educativa. Por Elena Luchena

Starting lane. Comienzo de carrera de fórmula 1 en el circuito de Montmeló.

Cuando nos planteamos tener un hijo tuvimos muchas charlas sobre como nos gustaría educarlo, y que es lo que no repetiríamos de la educación que habíamos recibido.

Fuimos a clases de pre-parto, leímos artículos, libros, buscamos información en internet, es decir fuimos unos padres motivados.

Una vez tuvimos a nuestro bebé, seguimos los pasos de todos los padres primerizos, tomamos todas las precauciones sanitarias recomendadas, y cantábamos y hablábamos con nuestro bebé. Le ofrecimos todo el contacto físico y cariño que necesita un niño de pocos meses de vida.

Pasó el tiempo y nuestro niño pequeñito empezó a comportarse de una manera que no nos cuadraba con lo que veíamos en otros niños.

Cuando los dos estuvimos convencidos que a nuestro hijo de casi dos años le pasaba algo, y no era un problema de salud física, decidimos insistir en el CAP. Allí nos derivaron al CDIAP de Mollet de Vallés.

Tras varias entrevistas entre el psicólogo y nosotros, se nos ofreció una atención psicológica de dos veces por semana para nuestro hijo en el centro. Y a los pocos meses se sumó la ayuda de la logopeda una vez por semana.

Al principio pensábamos que sería algo pasajero, y que con toda esta ayuda, se solucionaría lo que fuera que le pasara.

A medida que fueron pasando los meses, nuestra preocupación fue aumentando, hicimos el proceso de asimilar que nuestro hijo iba a ser diferente. Todo lo que habíamos planeado para él tenía que coger otro rumbo y caminar por terrenos que desconocíamos y que nos iban a resultar más dificultosos de lo que jamás hubiéramos imaginado.

Entramos en contacto con la palabra Autismo, con mucho recelo, pero teniéndola en cuenta. Se nos hizo duro pensar que un trastorno iba a cambiar tanto nuestras vidas.

Pasado nuestro luto, decidimos ponernos las pilas. Cada uno necesitamos nuestro tiempo, pero una cosa tuvimos clara, queríamos la felicidad de nuestros hijo. Ojalá cuando sea adulto recuerde su infancia como una etapa muy feliz.

Con dos años y medio empezamos a introducir algunos signos del lenguaje de las personas sordas, aunque la logopeda también inventó alguno para personalizar las situaciones que vivíamos. También empezamos a usar fotografías para anticipar sitios o personas a las que ibamos a ver o visitar. Hicimos muchísimas fotos.

La logopeda nos enseñó todo esto, para que nuestro hijo tuviera una muleta donde apoyarse al comunicarse con nosotros, y a nosostros nos ayudó a poder expresarnos de una manera que él pudiera entender.  Aquí hubo un antes y un después, ya no parecía tan enfadado como de costumbre. Nos pusimos a su lado, caminamos a su ritmo, fuimos probando maneras y formas de decirle las cosas sin molestarlo demasiado. Fue entonces cuando aparecieron las vocales, frases enteras de vocales. Gracias a los signos y las fotos pudimos entender algo.

Al poder comunicarse, y nosotros entenderlo, y viceversa, empezó a coger confianza y su carácter fue cogiendo una textura más agradable. Se irritaba con menor frecuencia, y fuimos disfrutando de momentos divertidos y simpáticos con nuestro hijo. Y así fluyeron las consonantes. En la actualidad habla por los codos.

El psicólogo nos recomendó darle tiempo para que contestara si quería. Este tiempo de espera lo trasladamos a toda la familia. En realidad todos nuestros aprendizajes los compartimos con ellos. Muchas veces se contestaba por él, nos costó que aprendieran a tener paciencia, pero poco a poco se ha ido respetando. Este tiempo ha ido menguando. Como ya ha conseguido que nadie espere una repuesta, ahora lo hace, sorprendiendo a la mayoría.

La ayuda psicológica que hemos recibido, porque nos incluimos, nos ha sido fundamental para poder comprender a nuestro hijo. Nos ha dado otra perspectiva, ya que sino habría sido como entrar en un laberinto.

Hemos aprendido mucho y nuestro hijo nos ha hecho ser mejores personas.

Cuando tienes un hijo que tiene siempre el NO por respuesta, te obliga a usar la imaginación, e inventar caminos alternativos para llegar a tu meta.

La música nos ha ayudado mucho. Inventamos canciones para facilitar las tareas del día a día, como sentarse en el váter, lavarse los dientes, ir a dormir,… de otra forma se hubiera hecho insoportable.

Los errores también nos han ayudado a darnos cuenta que por ahí no estaba la solución. Hemos tenido que ganarle la lucha a la frustración y ver cada día como una nueva oportunidad.

Nuestro aliado ha sido el profundo respeto que tenemos por nuestro hijo y por nosotros mismos.

Creemos haber encontrado la manera de pedirle permiso y que nos deje caminar a su lado. Así que hemos rescatado todos aquellos sueños y planes ,y los hemos adaptado a nuestra verdadera realidad.

Estamos entrenados en la contención de nuestra ira. En las situaciones límite hemos aprendido a respirar profundamente, para poder pensar con claridad y encontrar las palabras o los silencios que puedan calmar al niño.

No sentir vergüenza y evitar sentirnos observados, con miradas de desaprobación, nos ha hecho sentirnos más libres. Nos importa más que él se encuentre bien.

Nuestro hijo ha sabido encontrar un hueco en cada uno de los corazones de todas esas personas que nos quieren, y tiene su lugar en la familia, como todos los demás.

Tenemos un hijo peculiar, imaginativo, carismático, divertido, observador, inteligente, y muchas otras cualidades. Tiene su nombre propio: Aran. Y el autismo es una de sus características, no la más importante, sólo una más.

Un día le pregunté: – ¿Aran por qué me contestas que no a todo?

y él me respondió: -Mamá yo soy así

Así és Aran

Elena es una de las fundadoras de TEAcords Asociación de Padres y Madres de niños con autismo de Mollet del Vallès

Calendario de actividades en la comunidad Valenciana.

Calendario de actividades en la comunidad Valenciana.

EN LA SEDE DE LA ELP-COMUNIDAD VALENCIANA


FORO SOBRE AUTISMO


¿INSUMISOS DE LA EDUCACIÓN?

Con este título se anuncia el próximo Foro sobre el autismo que tendrá lugar en Barcelona del próximo 11 de Diciembre.

Si “ser educado” implica consentir a la educación, a la influencia del Otro, el autista nos plantea cantidad de interrogantes. El ser integrado en la comunidad educativa también. ¿Cómo nos las arreglamos con ellos?

Para su preparación tenemos previstas dos Actividades

 

23 de octubre de 2015 a las 19’30 horas

“Los autistas y la educación”

Intervenciones:

“Un niño entre arterias y asteroides”. María Dolores Camps. Psicopedagoga en Centro Escolar

“El día a día en el Aula CyL”. Inmaculada Gil y Raquel Gabaldón. Maestras de Audición y Lenguaje y Pedagogía Terapéutica en Aula CyL

“Un manual al revés”. Miguel Ángel Vázquez. Psicoanalista, Psicólogo Clínico

Coordinadora: Carolina Martini. Psicoanalista

Lugar: Sede ELP-C. Valenciana. Calle Padilla, 8-2

 

13 de noviembre de 2015 a las 18’30 horas

“À ciel ouvert” (A cielo abierto)

~Sobre el funcionamiento del centro Le Courtil, de atención a niños con autismo y psicosis infantiles~

De Mariana Otero (V.O.S). 110 m. Francia, Bélgica 2013
Proyección del documental y debate

Intervienen: Maria Dolores Camps (Psicopedagoga) y Miguel Ángel Vázquez (Psicoanalista. Miembro de la ELP)

Organiza Instituto del Campo Freudiano en Valencia

Colabora: Instituto Francés de Valencia y Escuela Lacaniana de Psicoanálisis de la C. Valenciana

 

 

Información:  
  Sede de Valencia de la ELP

Padilla nº 8 pta. 2

46001 Valencia

Teléfono: 963 94 46 28

e-mail: elp.cvalenciana@gmail.com

Web: http://www.elp-cvalenciana.org