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Evidencia científica, psicoanálisis y autismo. Por Arseni Maxímov.

Evidencia científica, psicoanálisis y autismo. Por Arseni Maxímov.

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An Experiment on a bird in an air pump – Joseph Wright of Derby

EVIDENCIA CIENTÍFICA, PSICOANÁLISIS Y AUTISMO

En respuesta a la campaña de Aprenem

Dr. Arseni Maxímov

ARTÍCULO EN PDF

Recientemente, la asociación Aprenem de padres de niños con autismo ha lanzado una campaña para denunciar el psicoanálisis como un método presuntamente no corroborado por la evidencia científica y promover “científicamente aprobadas” intervenciones conductuales, especialmente las que se basan en el método ABA[1].

Además de atacar la libertad de los padres de elegir el tipo de terapia para sus hijos, que ya parece inaceptable en una sociedad democrática, Aprenem parte de un malentendido de lo que es el psicoanálisis contemporáneo y basan sus argumentos en publicaciones que en realidad no demuestran tan unívocamente la supuesta superioridad de los métodos conductuales.

Los autores de la campaña pasan por alto todas las consideraciones éticas y niegan aparentemente el derecho de existir a los modos de entender la naturaleza del ser humano y de tratar su malestar que no provengan del campo científico. Cabe decir que, si bien los psicoanalistas no dedican sus mayores esfuerzos a demostrar la evidencia científica de su método, pueden encontrarse muchos estudios que sí la demuestran. A ellos nos referiremos más adelante.

Para contribuir a un debate más riguroso, en el presente artículo nos proponemos interrogar algunas ideas comunes sobre el psicoanálisis y la evidencia científica, y revisar los argumentos que Aprenem utiliza para defender su causa.

 

¿No existe evidencia de eficacia del psicoanálisis?

Es hoy un lugar común decir que el psicoanálisis es un método obsoleto no basado en ningún tipo de evidencia científica. Es cierto que los psicoanalistas tienen poca creencia, y no sin razón, en la evaluación estadística, pero eso no significa que no existan evidencias del poder de su método.

En su revisión de los estudios sobre el psicoanálisis, el investigador estadounidense Dr. Jonathan Shedler (2010) escribe: “Hay una creencia que a los conceptos y a los tratamientos psicodinámicos[2] les falta corroboración empírica o que otras formas de tratamiento son más eficaces. Esta creencia ya parece andar por sí sola. Los académicos la repiten de unos a otros, así como los médicos o los políticos responsables de la salud. Con cada reiteración su credibilidad aumenta. Se llega a un punto en el que parece poco necesario interrogarla o revisarla porque ‘todo el mundo sabe que es así’. La evidencia científica dice otra cosa: un número considerable de estudios sostiene la eficacia de la terapia psicodinámica”.

El Dr. Glen Gabbard, investigador y profesor de psiquiatría en el Baylor College of Medicine, afirma también que “existe una suerte de prejuicio contra la terapia dinámica, como si no hubieran pruebas controladas aleatorizadas que demuestren su eficacia” (Kaplan, 2011).

Entonces, si queremos hablar en términos de evidencia, no hace falta ir muy lejos para encontrar una cantidad de estudios que demuestran que los métodos orientados por el psicoanálisis son eficaces tanto en adultos[3], como en niños con varios diagnósticos[4], incluido el autismo[5].

También existen estudios que comprueban que en muchos casos los beneficios del psicoanálisis y de la terapia psicodinámica son iguales o superiores a los de las terapias cognitivo-conductuales[6]. En particular, hay estudios que han concluido que en ciertos grupos de pacientes el efecto logrado en terapia psicodinámica es más duradero e incluso aumenta tiempo después de acabar el curso de la terapia[7] mientras que el efecto de otras terapias va disminuyendo[8]. Una revisión reciente (Gaskin, 2012) corrobora que “los efectos de la terapia psicodinámica se mantienen después de la finalización del tratamiento” y que “la terapia psicodinámica es tan eficaz como otras”.

Además, Levy et al. (2006) y Clarkin et al. (2007) demostraron que sólo la terapia psicodinámica, y no la conductual dialéctica, produce cambios en “subyacentes mecanismos psicológicos”, o “procesos intrapsíquicos”, que “mediatizan el cambio de los síntomas”. Shedler (2010) sugiere por su lado que estos cambios más profundos pueden contribuir a la larga duración de los efectos producidos por la terapia psicoanalítica.

También es muy curioso que, según el mismo autor, “los ingredientes activos [los que producen el efecto benéfico] de una terapia no son necesariamente los que supone la teoría o el modelo terapéutico” (Shedler, 2010). En otras palabras, cuando se demuestra que una terapia tiene éxito, a menudo no se sabe si lo tiene por lo específico y nuevo que aportan sus creadores o por algún otro elemento que puede ser prestado de otro método.

Los análisis de los “ingredientes activos” de varias terapias trajeron muchas sorpresas. En un estudio de las terapias cognitivas se demostró que el componente que les brindaba eficacia no era, como pensaban sus defensores, el componente propiamente cognitivo (Kazdin, 2007). Varios autores comprobaron que lo que contribuía significantemente al efecto benéfico tanto de las terapias cognitivas como de las psicodinámicas era la aplicación por parte del terapeuta de los métodos psicodinámicos, mientras que el componente cognitivo contribuía poco, nada o incluso disminuía la probabilidad del éxito[9].

 

¿Más argumentos erróneos?

Otros malentendidos sobre el psicoanálisis, de los cuales la campaña de Aprenem hace uso, son, por un lado, que los psicoanalistas consideran que las causas del autismo son únicamente psíquicas y, por el otro, que culpabilizan a los padres por el malestar de sus hijos. Si bien hace más de medio siglo algunos autores pensaban que la causa del autismo se encontraba en la relación entre madre e hijo, el psicoanálisis contemporáneo sostiene ideas muy distintas (Álvarez, 1992).

Por una parte, los psicoanalistas hoy no afirman con rotundidad conocer la causa del autismo. No se sabe con certeza si las causas son psíquicas o no. Pero sí sabemos que no existe evidencia sólida que asegure que son hereditarias o biológicas, y que por tanto no son psíquicas. Al contrario de lo que se cree, los estudios genéticos dicen que la causa del autismo es fundamentalmente desconocida (Ansermet & Giacobino, 2012). Ninguna mutación (Neale et al., 2012) ni “ninguna disrupción de un gen individual ni de un conjunto de genes puede con fiabilidad predicir la condición [el autismo]” (State & Levitt, 2011).

Lo curioso es que Aprenem asevera que si la causa del autismo es genética, entonces hay que tratarlo con métodos conductuales. La conexión entre la premisa y la conclusión de esta frase nos parece verdaderamente enigmática. Con el mismo fundamento lógico se puede mantener que si la causa es genética, entonces el mejor tratamiento es el masaje ayurvédico.

Sea cuál sea la causa, no hace falta saberla para tratar los síntomas de los niños con autismo. Lo hacen psicoanalistas, conductistas, lo hacen otros profesionales, sin que ninguno de ellos sepa con certeza la causa de los síntomas que trata. En estas circunstancias cualquier pretensión de ser más científico que otros cae en el autoengaño.

Por otro lado, puede leerse en diversos lugares[10] que los analistas no culpabilizan a los padres sino más bien les ayudan a descartar la culpa con la cual muchos acuden ya a la primera consulta. Y, por supuesto, nadie cree ya en la teoría de las “madres nevera”, que, al contrario de lo que se suele decir, no fue creada por psicoanalistas.

A propósito de otros argumentos de la campaña, cabe decir que son igualmente cuestionables. Sin ir más lejos, la afirmación de que “el psicoanálisis es el modelo preferente y más dotado económicamente del sistema de salud pública en la atención precoz y asistencia infanto-juvenil de las personas con TEA” en Cataluña, y que las prácticas conductuales “son minoritarias”, es cuando menos una exageración.

Sin embargo, no existen estadísticas oficiales sobre la formación de los profesionales que trabajan en los centros mencionados. Así, no entendemos por qué Aprenem sostiene que un 80% de estos profesionales se orientarían por el psicoanálisis. Según nuestras informaciones, sólo hay dos o tres centros de atención precoz únicamente psicoanalíticos, y otros tantos conductuales. El resto no se inclina, según parece, hacia ninguno de los dos lados, incorporando abordajes muy diversos. No es así, dicho sea de paso, cuando se trata de los centros hospitalarios de referencia, en los que el abordaje de sus equipos psiquiátricos, por ejemplo, es fundamentalmente cognitivo-conductual.

Finalmente, un error común es pensar que el psicoanálisis con los niños es igual que el de los adultos. Hay incluso personas que creen que un psicoanalista estira al niño en el diván y le hace asociar libremente y contar sus sueños. En realidad, muchas veces el trabajo analítico con niños, individual o en grupo, consiste en el juego u otras actividades que el pequeño paciente aporta. Por cierto, diversos estudios han comprobado que el juego terapéutico promueve el desarrollo del lenguaje, la simbolización y la capacidad de relacionarse y comunicarse con el otro fuera del juego[11].

 

¿Es tan cierta la evidencia de los métodos conductuales?

Vayamos ahora a la evidencia en la que se basa la afirmación de Aprenem según la cual el único método científicamente aprobado para el tratamiento de niños con autismo son “intervenciones conductuales basadas en el modelo de análisis aplicado de la conducta”.

Hemos revisado las guías de buenas prácticas a que se refieren Aprenem en el texto de su campaña y nos gustaría citar aquí lo que una de ellas[12] dice sobre la evidencia del análisis aplicado de la conducta, más conocido como el método ABA, de Lovaas:

– “Todos los estudios” revisados[13] de este método tenían “defectos metodológicos considerables”;

– “La revisión concluyó que no se puede establecer una relación causal entre ningún programa particular de intervención conductual intensiva y el logro de un funcionamiento normal”;

– “El programa de Lovaas no debe ser presentado como una intervención que conduce al funcionamiento normal”;

– “Una investigación comprensiva de literatura no ha encontrado ninguna evidencia de buena calidad para otras intervenciones conductuales intensivas”.

Así, según esta misma guía, la evidencia del método ABA y de otras intervenciones conductuales es claramente dudosa. Resulta difícil creerlo, pero es la misma Aprenem quien aporta esta guía con la cual se desacreditan sus propios argumentos.

Se puede añadir que los críticos de los estudios del método ABA afirman que estos “no son un experimento verdadero”, que “es imposible determinar el efecto” de la intervención en cuestión (Schopler et al., 1989) y que hay que aborar estos estudios con “un sano escepticismo” (Gresham, MacMillan, 1998).

También se puede señalar que el método ABA implica entre 20 y 40 horas semanales de intervenciones de especialistas con participación de los padres. Con una dedicación tan excepcional, ¡qué método no daría un resultado significante!

En definitiva, se puede decir que mientras las terapias conductuales se consideran más o menos eficaces para modificar síntomas específicos de manera muy puntual y localizada[14], ellas no pueden sostenerse como un método integral ni único para tratar a un niño con autismo.

 

Evidencia versus ética

“Qué obra maestra es el hombre…” 

W. Shakespeare.

 

Nos gustaría, finalmente, interrogar la idea misma de la evidencia científica en su aplicación a la psicoterapia y explicar por qué los psicoanalistas desconfían de ella. La razón es bastante simple: no existe manera satisfactoria alguna de cuantificar o medir lo más propio del ser humano y su experiencia. Son cosas que no se dejan evaluar por medio de la cifra, evaden todo intento de generalización.

Es algo muy característico de nuestra época esperar que la ciencia dé una medida de todo. Todavía se supone, para nuestra sorpresa, que algunas cosas no pueden medirse. A nadie se le va a ocurrir, por ejemplo, establecer un criterio científico para distinguir entre una obra de arte genial y una mediocre. Tampoco se ha conseguido crear un método científico para escribir poesía o generar, por más matemáticas que sean, cantatas de Bach. Nos encontramos entonces ante una paradoja: se asume que las creaciones de la psique humana están fuera del alcance del método científico pero la psique misma y sus otras manifestaciones no.

Nosotros sostenemos, en cambio, que la psique también está de este lado – del lado de lo inefable, lo enigmático, lo singular. En cierto modo, todo síntoma es una creación y toda creación es síntoma. Así, tratar de investigar la psique con cuestionarios, pruebas y estadísticas es lo mismo que aplicar las leyes de Newton y la lógica lineal a un problema de física cuántica.

Lo mismo pasa cuando uno se pone a medir los efectos de la psicoterapia: a veces algo se capta, claro, pero lo más importante se escapa. Aquí la respuesta de los conductistas es fácil: lo que no se capta por evaluación científica, no existe. Limitan de este modo su trabajo a lo que puede captarse. Una intervención conductual puede tener por fin enseñarle al niño autista una cosa muy concreta, como decir “Hola” y “Adiós” cuando corresponde. El resultado será ni más ni menos éste, que, quizás, sin dirigirse realmente al otro, el niño dirá “Hola” y “Adiós” como le han enseñado. Por supuesto, un resultado así podrá ser evaluado y se podrá demostrar que la intervención logró lo que pretendía, sea cual sea el valor de este logro para el niño.

Por el contrario, el psicoanálisis trabaja, en primer lugar, con lo que precisamente escapa a la cuantificación. Su objetivo consiste en cambios subjetivos profundos, lo que hace casi imposible evaluar por medio de métodos científicos el alcance de sus efectos. Eso no impide que algunos de estos cambios profundos produzcan también efectos visibles que, de algún modo, podrán también ser evaluados por quienes sostienen este empeño. También el niño tratado por un psicoanalista puede llegar a decir “Hola”, pero en este caso es mucho más probable que lo haga porque quiere decirlo. Para un conductista, decir “Hola” sería un fin en sí mismo, para un analista es un efecto colateral de cambios más significativos.

Para decirlo de otro modo, la terapia conductual sólo trata los síntomas superficiales, la desaparición o modificación de los cuales es fácil registrar como “éxito” de la intervención. Lo que no se registra en un estudio es que en lugar del síntoma eliminado vendrá otro nuevo, que puede ser aún peor. Porque eliminar un síntoma no significa solucionar el conflicto que en él se manifiesta – más bien esto sería como quitarle a una persona minusválida sus muletas creyendo que es por culpa de ellas que no puede caminar. Pues los psicoanalistas pretenden tratar no tanto los síntomas por separado como el conflicto subyacente. Es verdad que no sabemos la causa del autismo, pero el psicoanálisis sí que enseña sobre los mecanismos y la lógica de formación de sus síntomas. Y es a este nivel más profundo donde actúa.

Uno puede preguntar: Si los psicoanalistas no se orientan por la evidencia científica, ¿cómo se orientan, entonces? Se orientan por la ética. Los criterios éticos les son mucho más importantes que otros. Les importan el respeto por el sujeto, por su dignidad, su libertad de elección y de respuesta, y la no imposición. Señalemos de pasada que, precisamente, estos criterios éticos son los que a menudo se dejan de lado en la búsqueda de las evidencias.

El método ABA, con sus aspiraciones de evidencia, parece tratar a los niños autistas como si fueran poco diferentes de animales para domesticar. No es sorprendente, por otra parte, pues las técnicas conductuales provienen de experimentos con animales. Tratando de alcanzar una “norma” impuesta por el método, al niño le fuerzan a hacer cosas que no quiere hacer, le dan premios si hace lo que le demandan, le castigan si no, o le quitan sin discreción “las conductas aberrantes”, que en muchos casos son las soluciones – las muletas – que el niño encontró, no el problema mismo. Por cierto, algo parecido afirma la misma guía que usa Aprenem: “los profesionales deben saber que algunas conductas aberrantes pueden representar la estrategia del niño para arreglárselas con sus dificultades y circunstancias individuales”[15].

 

A modo de conclusión

Toda elección de método es en primer lugar una elección ética. Aprenem nos vende un método, pero el método no va solo. Junto con él vienen los valores y las elecciones éticas implícitas que ellos nos hacen aceptar por defecto. Presentan su causa como algo natural, evidente: Se supone que todo el mundo está de acuerdo que el mejor criterio para sostener una práctica terapéutica es la evidencia empírica y el único enfoque aceptable sobre el ser humano es el científico. ¿Cuáles son las elecciones que conlleva el método y de las que Aprenem elude hablar?

Eligen la evidencia a coste de la ética; eligen un enfoque que reduce el ser humano a lo visible, a lo fácilmente evaluable, es decir a las conductas, e ignoran lo complejo, lo profundo, lo invisible; eligen lo generalizable, lo “objetivo” en lugar de lo subjetivo y singular de cada uno; eligen el paradigma médico que afirma la existencia de la norma y la patología y la necesidad de la “corrección” de lo “anormal”, que muchos otros abordajes cuestionan; eligen aplicar a los seres humanos las técnicas que se utilizan en el entrenamiento de los animales; eligen apoyarse en las ciencias naturales y no en las humanas; eligen la filosofía positivista y pragmatista como si no existiera ninguna más.

Éstas son solo algunas de las elecciones que Aprenem y sus defensores hacen, quizás incluso sin darse cuenta. Si quieren hacerlas, bien, que las hagan, pero que sean conscientes de las consecuencias de lo que eligen y que respeten el derecho a hacer otro tipo de elección.

Barcelona, 3 de abril de 2016

 

[1] Applied Behavioural Analysis (análisis conductual aplicado).

[2] Las terapias psicodinámicas son terapias basadas en el psicoanálisis.

[3] Bateman & Fonagy, 2008; Cogan & Porcerelli, 2005; Knekt et al., 2008; Leichsenring & Rabung, 2008; Leichsenring, Rabung & Leibing, 2004; Milrod et al., 2007; Roseborough, 2006.

[4] Fonagy & Target, 1996; Midgley & Kennedy, 2011; Schachter & Target, 2009; Windaus, 2006; Winkelmann et al., 2000

[5] Alonim, 2004; Haag et al., 2005

[6] Clarkin et al., 2007; Leichsenring, 2001; Leichsenring & Leibing, 2003; Levy et al., 2006

[7] Abbass et al., 2006; Anderson & Lambert, 1995; Leichsenring et al, 2004; de Maat et al., 2009

[8] Gloaguen et al, 1998; Hollon et al., 2005; de Maat et al., 2006

[9] Ablon & Jones, 1998; Castonguay et al., 1996; Hayes, Castonguay, & Goldfried, 1996; Jones & Pulos, 1993

[10] La batalla del autismo. De la clínica a la política. E. Laurent, Grama-Navarin, 2013; El autista y su voz. J.-C. Maleval, Gredos, 2011; El tratamiento del niño autista. M. Egge, Gredos, 2008; No todo sobre el autismo. N. Carbonell e I. Ruíz. Gredos, 2013.

[11] Atlas, 1990; Josefi & Ryan, 2004; Wolfberg & Schuler, 1993

[12] Assessment, diagnosis and clinical interventions for children and young people with autism spectrum disorders. A national clinical guideline. Scottish Intercollegiate Guidelines Network (SIGN, 2007), página 18.

[13] Bassett K, Green CJ, Kazanjian A. Autism and Lovaas treatment: A systematic review of effectiveness evidence. Vancouver (BC): BC Office of Health Technology Assessment, Centre for Health Services and Policy Research (BCOHTA); 2000. Disponible en: http://www.chspr.ubc.ca/node/351.

[14] Véase la nota 12.

[15] Véase la nota 12.

 

Referencias


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8. Assessment, diagnosis and clinical interventions for children and young people with autism spectrum disorders. A national clinical guideline. Scottish Intercollegiate Guidelines Network (SIGN, 2007).

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Respuestas singulares al Manifiesto de Minerva. Ana Goiricelaya.

Respuestas singulares al Manifiesto de Minerva. Ana Goiricelaya.

minerva-neptune-halleAna Goiricelaya es madre de un joven de 19 años, con TEA. Presidenta de Teadir Euskadi. Enfermera en Osakidetza – SVS

***
Es mi deseo mostrar mi apoyo y adhesión al manifiesto de Minerva, y lo hago así porque me atañe desde tres vertientes.

La primera razón que me mueve a hacerlo es desde la perspectiva emocional, pues como madre de un joven genio, que trasciende nuestra lógica y deambula en un universo alternativo al que algunos autores han dado en llamar TEA, considero que una sanidad pública debe ofrecer al ciudadano una asistencia global, teniendo en cuenta las diferentes alternativas de tratamiento para que, aconsejados y acompañados por los profesionales podamos, partiendo desde una información pertinente, veraz y seria, elegir la opción de tratamiento que nos parezca más adecuada, ya sea para nosotros mismos o para nuestros hijos.

En segundo lugar, como enfermera en Osakidetza-SVS me veo casi en la obligación de apoyar este manifiesto ya que se pone en tela de juicio la capacidad de cada profesional para aplicar sus conocimientos en su trabajo. De todos es sabido que en la relación paciente-profesional hay un componente intangible, y por ello mismo inmensurable que va más allá de la propia ciencia. Empezamos quitando la voz del autista y su terapeuta, imponiendo un modelo único de tratamiento. ¿Cuánto se tardará en quitar la voz de otros pacientes y profesionales? ¿Tendré que esperar para aplicar un procedimiento a que los políticos de turno elijan al azar, o no tan al azar, un modelo único de tratamiento? ¿De que me sirve como profesional mi formación continua y mi esfuerzo por superarme, dando una calidad asistencial humana, de persona a persona, si el resultado no se puede medir ni cuantificar en una estadística? ¿También pedirán que los políticos legislen para que los cirujanos operen con una misma técnica quirúrgica? ¿Pedirán que los políticos legislen para que se utilice el mismo fármaco en el mismo diagnóstico? Vamos a ser serios.

En tercer lugar, de una manera que queda vinculada tanto por mi condición de madre como de enfermera, me adhiero al Manifiesto de Minerva como Presidenta de Teadir Euskadi, asociación de madres, padres y personas comprometidas con el autismo. Desde nuestra asociación no podemos pasar por alto este despropósito, cuando vemos en el día a día a familias que llegan perdidas, buscando algo sin saber muy bien qué. Con desconocimiento ante las diferentes alternativas de terapia, pero teniendo muy claro que no quieren ser terapeutas a tiempo parcial, sino padres y madres a tiempo completo.
Sin olvidar el abuso que desde las propias instituciones educativas se hace de lo llamado científico,  reduciendo a anecdótica reseña las terapias basadas en el psicoanálisis, y contribuyendo con ello a desdibujar lo humano, aplastando lo individual, arrasando lo singular en pro de un incierto saber científico.

Afectuosamente

Ana

Respuestas singulares al Manifiesto de Minerva. Enric Berenguer.

Respuestas singulares al Manifiesto de Minerva. Enric Berenguer.

IMAG4242“Deseo manifestar mi adhesión al manifiesto firmado por Neus Carbonell e Iván Ruiz, directores del Foro Autismo.

Poco que añadir a lo que ellos plantean del modo más pertinente, apuntando a la dimensión más profundamente política de la cuestión. En efecto, para el psicoanálisis la libertad (y la consiguiente responsabilidad) de elección es fundamental: se trata de un principio democrático al que nos adherimos porque se deduce de la existencia misma, irreductible, del inconsciente -y en particular del deseo que lo habita, cuya huella descubrió Freud.

En este sentido, me parece destacable el reproche que se hace en el manifiesto que circuló por Change.org, en cuanto a la gran presencia, según dicen ellos dominante, de psicoanalistas en instituciones de salud mental.

No deja de resultar curioso, dado que siempre se ha reprochado a los psicoanalistas un desinterés por todo aquello que va más allá de su consulta y su diván.

Pues bien, es cierto. En los últimos treinta años los psicoanalistas han acudido a las instituciones, pero no han llevado a ellas ni el diván ni afán alguno de dominio, lo cual se verifica en la escasa presencia de psicoanalistas en lugares de dirección.

Han llevado algo muy distinto. En primer lugar, colaborando con los otrora jóvenes psiquiatras (muchas veces de orientación “antipsiquiátrica” que en nuestro país llevaron a cabo reformas fundamentales para la dignificación de este campo fundamental del malestar y el sufrimiento humanos). En segundo lugar, manteniendo una presencia discreta pero importante, siempre destinada a subrayar la importancia de la singularidad del sujeto, que debe ser tenida en cuenta, profundamente respetada más allá de los diagnósticos y tratamientos estándar.

Todo ello porque psicoanalistas de distinta orientación, y más específicamente los de orientación lacaniana, llevaron a cabo lo que Jacques Lacan planteó con una fórmula simple y luminosa: no retroceder. Él se refería en concreto a no retroceder ante la psicosis, pero en el mismo espíritu podemos hacerlo extensivo a todas las formas extremas del malestar humano.

Esta es la razón más profunda de la presencia de psicoanalistas, o de personas que tienen en cuenta esta orientación de modos muy diversos, en instituciones de salud mental.

En ellas los psicoanalistas nunca ha reclamado ninguna exclusividad, todo lo contrario. Siempre han colaborado del modo más abierto con equipos en los que están representada una diversidad de disciplinas: psiquiatras, neurólogos, neuropediatras, médicos, psicólogos de otras orientaciones, educadores, logopedas, foniatras, enfermeros, auxiliares, trabajadores sociales.

Como dijo en su día Éric Laurent, el psicoanálisis no es para todos, pero siempre tiene algo que aportar cuando de lo que se trata es de la escucha del sufrimiento particular de un ser humano, ser de palabra, y de los modos en que trata de encontrarle respuestas. Respuestas que hay que tener en cuenta si no queremos caer en una deriva autoritaria, por mucho que sea bienintencionada.

Enric Berenguer”

Respuestas singulares al Manifiesto de Minerva. CDIAP De Sant Boi.

Respuestas singulares al Manifiesto de Minerva. CDIAP De Sant Boi.

“Els professionals de Centre de Desenvolupament Infantil i Atenció Precoç de Sant Boi de Llobregat volem expressar la nostre plena adhesió al Manifest Minerva, perquè no podem callar davant l’ofensiva contra la psicoanàlisi que està duent a terme l’Associació Aprenem. Ofensiva que, en aquesta ocasió no ha dubtat en tergiversar les conclusions d’un estudi del Departament de Salut, per demanar l’exclusió de la psicoanàlisi de l’atenció als nens autistes.
Al llarg de més de trenta anys de treball, i dins l’ampli ventall de trastorns del desenvolupament i de situacions de risc que atenem, són molts els nens autistes que han arribat al nostre Centre. I podem afirmar que la psicoanàlisi – present en la nostra formació i la nostra pràctica – sempre ens ha ajudat a entendre la naturalesa de les seves dificultats, a ser respectuosos amb els seus malestars, i a saber fer-nos acceptar pel nen autista com un partenaire proper i disposat a acompanyar-lo en un camí que, en molts casos, els hi ha permès construir una nova i millor manera de relacionar-se amb si mateixos i amb els altres. El reconeixement i la gratitud que ens han expressat tants i tants pares – als que la psicoanàlisi també ens ha ajudat a escoltar i recolzar adequadament – han estat presents al llarg de tots aquests anys.
Aquesta és la nostra experiència, de la que podem testimoniar – com hem fet en cursos, ponències, articles i llibres – i en la que ens basem per afirmar l’eficàcia, la utilitat i, fins i tot, la idoneïtat de la psicoanàlisi per l’atenció als nens autistes.”

CDIAP de SANT BOI.

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“Los profesionales del Centro de Desarrollo Infantil y Atención Precoz de Sant Boi de Llobregat queremos expresar nuestra adhesión plena al Manifiesto de Minerva, porque no podemos callar delante de la ofensiva contra el psicoanálisis que está llevando a cabo la Associació Aprenem. Ofensiva que, en esta ocasión no ha dudado en tergiversar las conclusiones de un estudio del Departament de Salut, para pedir la exclusión del psicoanálisis de la atención a niños autistas.

A lo largo de más de treinta años de trabajo, y dentro del amplio catálogo de trastornos del desarrollo y de situaciones de riesgo que atendemos, son muchos los niños autistas que han llegado a nuestro Centro. Y podemos afirmar que el psicoanálisis -presente en nuestra formación y nuestra práctica- siempre nos ha ayudado a entender la naturaleza de sus dificultades, a ser respetuosos con sus malestares, y a saber hacernos aceptar por el niño autista como un partenaire cercano y dispuesto a acompañarle en un camino que, en muchos casos, les ha permitido construir una nueva y mejor manera de relacionarse con ellos mismos y con los otros. El reconocimiento y la gratitud que nos han expresado tantos y tantos padres -a los que el psicoanálisis también nos ha ayudado a escuchar y apoyar adecuadamente- han estado presentes a lo largo de todos estos años.

Esta es nuestra experiencia, de la que podemos testimoniar -como hemos hecho en cursos, ponencias, artículos y libros- y en la que nos basamos para afirmar la eficacia, la utilidad e, incluso, la idoneidad del psicoanálisis para la atención de los niños autistas”

Respuestas singulares al Manifiesto de Minerva. Marisa Girós

Respuestas singulares al Manifiesto de Minerva. Marisa Girós

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  1. Com portantveu, dels que no poden fer-ho, els nostres fills autistes, i testimoni  de les seves  dificultats per  sobreviure dins la nostra societat .
  2. Com mare, testimoni  de les dificultats de les famílies amb fills autistes  en poder oferir-les en cada moment allò que les es  vital , com una llar, una educació i un projecte de vida.
  3. Com a part de una societat plural, que es el que volem per la nostra.

m’adhereixo a aquest manifest que recull molt clarament  el nostre posicionament

Marisa Girós

Associació TEAdir

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  1. Como portavoz, de los que no pueden hacerlo, nuestros hijos autistas, y testimonio de sus dificultades para  sobrevivir dentro de nuestra sociedad.
  2. Como madre, testimonio de las dificultades de las familias con hijos autistas para poder ofrecerles en cada momento aquello que les es vital, como un hogar, una educación y un proyecto de vida.
  3. Como parte de una sociedad plural, que es lo que queremos para la nuestra.

Me adhiero a este manifiesto que que recoge muy claramente nuestro posicionamiento.

Marisa Girós

Associació TEAdir

 

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