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Creación de la Federación TEAdir España

Creación de la Federación TEAdir España

TEAdirEs

DESIDERATA

En el día internacional del autismo

En el acto de creación de la Federación TEAdir España

En este 2 de abril de 2016, día internacional del autismo, creamos la Federación TEAdir España, tres asociaciones de padres y madres de personas con autismo. En Cataluña, Aragón y el País Vasco, los colectivos de padres y familiares que, en su día, adoptaron TEAdir como distintivo para su entidad, se reúnen hoy en torno a una Federación, con el deseo de aglutinar también otros colectivos comprometidos con el autismo.

El autismo nos representa, pues se convirtió un día en el impedimento mayor para ejercer con nuestros hijos las funciones de padres y madres. Pero no estuvimos dispuestos a que este diagnóstico nos congelase en una imagen única del autismo, que ni existe ni representa a cada uno de nuestros hijos, singulares en sus posiciones autistas, únicos como personas.

Nunca el autismo había sido situado en el primer plano social y político. Tampoco los colectivos de padres habían incidido hasta hoy de un modo tan decisivo en las políticas, educativas, sociales y sanitarias. El campo del autismo, desde el diagnóstico hasta el tratamiento, ya no puede ser legislado por nuestros representantes políticos sin contar con la participación de las familias y de las personas afectadas. De todo ello pueden esperarse los mejores resultados pero también las peores consecuencias, pues legislar el campo del autismo y el sufrimiento a él asociado se encuentra, de un modo o de otro, con lo que se resiste a la normalización en cada uno de los llamados autistas. Y también con la radicalización de los ideales educativos y de curación.

La Federación TEAdir España nace con el deseo de canalizar el sufrimiento de los padres y madres, defender las soluciones que cada de uno de ellos ha encontrado para hacer frente al autismo y acompañar a nuestros hijos hacia la apertura de un recorrido de vida.

Como sociedad, sabemos poco del autismo. Esto no impide que aparezcan con frecuencia falsas promesas de encontrar sus causas y de erradicar sus síntomas. Nosotros seguimos con atención los progresos de la ciencia seria que, prudente y rigurosa, nos proporciona evidencias, hasta ahora limitadas, en relación a la etiología del autismo y a su tratamiento. Respetamos el ritmo de sus progresos a la vez que tenemos claro que no podemos depender de ellos para empezar a afrontar las dificultades de nuestros VigRx Plus hijos en el día a día. Contamos para ello con nuestras evidencias. Son las evidencias de lo que nos funciona en lo cotidiano: los profesionales que nos acompañan, en los recursos de la red pública y en el ámbito privado; las escuelas, ordinarias, especiales y específicas, que acogen a nuestros hijos desde lo más singular que ellos portan;  los recursos asistenciales, que abren una perspectiva de vida para su edad adulta; y, por supuesto, las invenciones de nuestros hijos y las propiamente nuestras.

 

Más allá de la evidencia científica, a la que muchos necesiten lícitamente aferrarse, nuestras evidencias son testimoniales. Este es un deseo que empuja la creación de esta Federación: ser portavoz del testimonio de cada uno de estos padres y madres que, inevitablemente, no formarán un conjunto homogéneo ni tan siquiera mayoritario.

 

En el psicoanálisis hemos encontrado la sensibilidad que necesitábamos para abordar el autismo de nuestros hijos. Ningún psicoanalista nos ha culpabilizado de nuestra situación, tampoco hemos confundido la culpabilidad con la responsabilidad que requería el momento; ni rastro de una ciencia oscura que nos haya llevado por caminos paranormales. Por el contrario, la normalidad que en el psicoanálisis hemos encontrado es la posición en el mundo que nuestros hijos han tomado, como cualquier otro, sea ésta radical y a pesar de sus condicionamientos biológicos. El psicoanálisis nos proporciona una idea, que necesitamos, del proceso imprescindible para constituirse como persona de pleno derecho. Con él entendemos lo que implica entrar en el campo del lenguaje y en las funciones complejas de la palabra. No podemos comprender, si no es así, lo que significa vincularse con los demás. Así nos los muestran los tropiezos pero también los progresos de nuestros hijos.

 

La Federación TEAdir España se constituye como lugar de representación de todas aquellas entidades que creen necesaria la pluralidad de abordajes clínicos, educativos y terapéuticos para el autismo dentro de la oferta pública y del ámbito privado. Defendemos el psicoanálisis como uno de estos abordajes a la vez que reconocemos le necesidad de otros, que permitan a los padres hacer recorridos diversos en función de su propia sensibilidad, ideales educativos y momentos de la vida de sus hijos y de ellos mismos.

 

Deseamos. Deseamos lo siguiente en el día internacional del autismo y en la creación de la Federación TEAdir España:

 

Participar en el necesario debate público y plural sobre el autismo,

Colaborar con las administraciones para la mejora de la atención de las personas con Trastorno del Espectro Autista y de sus familias,

Atender a los efectos segregativos de las políticas para todo y para todos.

Y trabajar con otras asociaciones y federaciones en los proyectos comunitarios y por el respeto de las diferencias. 

Deseamos, en definitiva, hacer del autismo de nuestros hijos la causa para el diálogo con otros.

 

          federacion.teadir@gmail.com 

Twitter: @FTEAdir               

 

Enlace a dos textos sobre la situación de las políticas de autismo en Catalunya, de Neus Carbonell y Mónica Unterberger.

Enlace a dos textos sobre la situación de las políticas de autismo en Catalunya, de Neus Carbonell y Mónica Unterberger.

Meteoro nº 14. Tribuna sobre psicoanálisis y mundo contemporáneo.

“De las conversaciones que hemos tenido hasta ahora con diferentes estamentos de la administración y de los representantes políticos, concluimos que hemos abierto el interés en cuanto a los beneficios de la pluralidad de orientaciones terapéuticas, al menos en un campo tan delicado como el del autismo. Desde luego, vamos a continuar por esta vía. Como hemos afirmado en otras ocasiones, lo que está en juego es un modelo de civilización.”

Neus Carbonell.

“Deberemos añadir, si, ciertamente, fuera verdadera esta búsqueda de un tratamiento posible para el autismo, ¿a qué cabe atribuir una propuesta de tratamiento único, que conlleva tal rechazo radical a los saberes que trabajan para el bienestar de esos sujetos, como también, por el esclarecimiento teórico que solicitan estos nuevos síntomas de nuestra época?”

Mónica Unterberger.

Carta abierta a Emma Leach, presidenta de la Asociación Aprenem. Por Iván Ruiz.

Carta abierta a Emma Leach, presidenta de la Asociación Aprenem. Por Iván Ruiz.

TEAdir

PARA UN DEBATE PÚBLICO Y PLURAL SOBRE EL AUTISMO

CARTA ABIERTA A EMMA LEACH,

PRESIDENTA DE LA ASOCIACIÓN APRENEM

 

Estimada Emma Leach,

 

La campaña “Prácticas obsoletas en la atención pública del autismo en Cataluña”, que usted lidera como Presidenta de la entidad que representa, ha forzado al conjunto de padres y madres de personas con autismo a entrar en una discusión profesional que, como padres y madres, no queríamos ni nos corresponde.

 

Me dirijo a usted como Presidente de la Asociación TEAdir de padres, madres y familiares de personas con TEA, aunque, seguro, otros padres y madres se sentirán identificados con lo que esta carta plantea.

 

Permítame que me dirija a usted como máxima responsable del texto que, a través de la plataforma Change.org, ha promovido su entidad. Leyéndolo con atención, sólo dos causas se me presentan como posibles del ataque a la paz y respecto entre padres, entidad y administraciones, que esta campaña supone:

 

  1. Que los profesionales que asesoran a su entidad hayan cometido una equivocación, más o menos intencionada, de causas. Es decir que hayan confundido la causa legítima de los padres de mejorar la vida de sus hijos con autismo, con la causa de unos profesionales concretos, de conquistar lugares de influencia y poder. Si esto fuera así, estará usted de acuerdo conmigo que nos encontraríamos ante un uso del sufrimiento de los padres en contra del código ético profesional.
  2. Que los padres y madres que usted ha reunido en torno al apoyo de esta campaña han confundido al adversario que impediría la mejora de la atención de sus hijos, atribuyendo a los malos encuentros de los que usted llama psicoanalistas, la razón de que sus hijos no mejoren como podrían.

 

Por supuesto que ambas razones son compatible pero no me corresponde aquí tratar la primera, ya que lo más preocupante de su campaña es que esté liderada por padres y madres que, como a todos nosotros, nos une el mismo deseo: el bienestar de nuestros hijos.

 

Su campaña, aunque tome la forma de un reclamo de la mejora de la atención de los niños y niñas con TEA, está atravesada por una voluntad de exclusión de lo que ya existe. La racionalización de la que usted habla no es más que la voluntad de eliminar lo que hay, esto es una red de atención ambulatoria pública construida a lo largo del tiempo a partir del trabajo conjunto entre entidades y administración.

 

Debe usted saber, de entrada, que modificar los servicios que ya existen o implementar otros nuevos no puede contravenir la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad que, en su artículo 4.1.f) dice textualmente: Emprender o promover la investigación y el desarrollo de bienes, servicios, equipo e instalaciones de diseño universal, con arreglo a la definición del artículo 2 de la presente Convención, que requieran la menor adaptación posible y el menor costo para satisfacer las necesidades específicas de las personas con discapacidad, promover su disponibilidad y uso, y promover el diseño universal en la elaboración de normas y directrices. No está entonces claro que su petición respete esta obligación general incluida en la Convención.

 

Pero, además, excluir lo que ya existe acostumbra a ir acompañado –se lee en su petición- de la imposición de una verdad universal: un único modelo, en este caso, para todos los autistas. Más allá del método, esta exigencia de aquello en lo que usted cree se escucha como un intento de autoafirmación y autosuficiencia frente a lo que impediría llevarlo a cabo. Pero no es sino desde un rechazo latente, estimada Emma Leach, que esto puede hacerse de este modo, y es este rechazo hacia el otro lo que termina finalmente retornando sobre uno mismo.

 

Permítame entonces que le diga que su campaña ha equivocado sus dos objetivos: el adversario y las formas de combatirlo.

 

El adversario

La exigencia que hacen a los representantes políticos coloca a los psicoanalistas en el epicentro de los males de la atención pública del autismo. Quiero recordarle, sin embargo, que la red pública de Centros de desarrollo y atención precoz (CDIAP) y Centros de salud mental infanto-juvenil (CSMIJ) de la Generalitat de Catalunya integra en sus equipos multidisciplinares a psicólogos, contratados con la finalidad de ejercer las funciones propias de la psicología, y que cumplen con los requisitos legales pertinentes, por tanto con la titulación universitaria correspondiente, sea cual sea su orientación. No hay, por tanto, psicoanalistas en tanto tal en los centros ambulatorios mencionados.

 

Otra cosa es la orientación teórica que estos profesionales escojan para su práctica. Por supuesto que están los que han escogido el psicoanálisis, de la misma manera que se encuentran los que han preferido el modelo cognitivo-conductual, pero también es cierto que se pueden encontrar profesionales que no se identifican ni con un modelo ni con el otro, y que siguen recorridos de formación diversos, incluso eclécticos. En este sentido, referirse al psicoanálisis como modelo preferente, más dotado económicamente del sistema público de salud es un error que proviene o bien del desconocimiento de la realidad de los centros públicos o bien de un reduccionismo simplista de todo aquello que no es conductismo.

 

Y podemos añadir en este punto, para su conocimiento, que una formación reciente en los CSMIJs en diagnóstico del TEA, que desde el Departament de Salut fue encargada a la Sra. Amaya Hervás y recomendada a todos los equipos de estos servicios, ha sido financiada con dinero público sin opción a que estos mismos profesionales puedan también recibir una formación subvencionada en el diagnóstico clínico del autismo que no recurra necesariamente a los tests diagnósticos que circulan hoy.

 

Sorprende, por otro lado, su insistencia en la evidencia científica y las buenas prácticas. Y en esto, el psicoanálisis parece ser de nuevo para usted el más claro enemigo de que la red pública no pueda asegurarlas – la evidencia científica y las buenas prácticas. Debo suponer que ha leído con atención los cinco textos de referencia que adjuntan ustedes en la campaña y que, por tanto, puede dar cuenta de la cantidad de cifras prácticamente incomprensibles que allí figura y de los resultados restringidos y poco concluyentes –recomendaciones, más bien- que se desprenden. No es tampoco este el lugar en el que entrar en el detalle de estos textos pero está claro que se trata de estudios que no gozan de un consenso a nivel internacional.

 

En cualquier caso, la validez de estos estudios en el día a día de muchos padres tiende a cero. ¿O es que usted considera que los padres tendrían que preguntarse por la evidencia científica de todas y cada una de las reacciones de nuestros hijos y de nosotros mismos cuando nos encontramos con las dificultades cotidianas en casa, en la calle, en el parque, en la biblioteca? Esta supuesta evidencia científica de los trastornos de nuestros hijos, ¿cree que sirve también para explicar las reacciones de nuestros hijos en contextos en los que no se aplican estos métodos de rectificación de conducta (en las sesiones de música, en las ludotecas, en la piscina, en las actividades deportivas, en las fiestas de compañeros de clase, en las comidas familiares), o incluso cuando sus respuestas no coinciden con lo que del método se espera?

 

¿De qué manera el método ABA (Análisis aplicado de la conducta) contempla la posición decidida de un niño de participar en él? ¿Está previsto que los padres que lo aplican puedan escuchar esta negativa de sus hijos, cuando ésta se da? ¿Qué alternativa de tratamiento se les ofrece en ese caso?

 

Su campaña sostiene una certeza: la existencia de un único método fiable para el autismo. Siendo esto ciertamente dudoso, a partir de los estudios que ustedes promueven, más lo es todavía cuando se sabe que el ABA no contempla la posición decidida de un niño a no participar en él. Supongo que sabrá que cuando esto sucede, que cuando un niño se resiste con virulencia a los ejercicios del adulto, el método diseñado por Lovaas, e impartido oficialmente en los Estados Unidos por la UCLA, no contempla otra intervención que el ejercicio de una violencia igual o superior a la del niño hasta conseguir su obediencia. ¿Es este el modelo que piden para la red pública?

 

Se entiende así que la perspectiva psicoanalítica se convierta en un adversario claro de este método, pues los profesionales con esta orientación que han atendido a nuestros hijos en la red pública nunca han intervenido sin obtener antes el consentimiento del niño. En ocasiones hace falta tiempo, más paciencia y más confianza para llegar a ello, pero le aseguro que nosotros lo preferimos.

 

El riesgo de dar forma a un adversario es que éste acabe adquiriendo una consistencia que no se esperaba al inicio. Y situar al psicoanálisis en el corazón de su campaña nos obliga a defender, a los padres y madres de TEAdir, esta orientación teórica y práctica que ha servido para nuestros hijos. Es por esta razón que anunciaremos en los próximos días la creación de la Federación TEAdir España, que servirá de interlocución con los representantes políticos a nivel estatal y tratará los contagios de campañas como la suya.

 

Las formas de combatirlo

Se puede llegar a entender que si ha escogido a los psicoanalistas como razón de su movilización es básicamente por los malos encuentros que algunos padres han tenido con determinados profesionales de estos centros. ¿Es esta razón suficiente para asociarse e iniciar una petición a favor de un método, sí, pero en contra de aquellos padres y madres que se muestran satisfechos con la propuesta terapéutica recibida, más allá de que sean métodos conductistas o una orientación psicoanalítica?

 

Si observa a los padres que le rodean se dará cuenta de que muy habitualmente escogemos para nuestros hijos los tratamientos para sus dificultades que más se adecuan a nuestros modelos o estilos educativos. ¿Por qué entonces no ha optado usted por centrar sus esfuerzos, y el de los padres que moviliza, en pedir simplemente a la administración más conductismo para sus hijos? Podría encontrar como respuesta que la administración se proponga asegurar el conductismo dentro de una pluralidad en todos los equipos profesionales. Sería, así mismo, la ocasión para nosotros de pedir que en todos esos equipos esté también garantizada la orientación psicoanalítica.

 

Teniendo en cuenta su insistencia en la mala praxis de los psicoanalistas, me veo con la obligación de preguntarle: ¿cuáles son exactamente estos errores en la práctica de los profesionales con los que se han encontrado, que la llevan a hablar de mala praxis, un término que se sitúa, en efecto, en los límites de la difamación? ¿Se trata únicamente de inacción con los niños más pequeños o de no forzarlos, de captar su atención e implicación por medio del juego, de no aplicar métodos aumentativos de la comunicación antes de que el propio niño encuentre su manera de comunicarse, o de no imponer un diagnóstico por encima de las particularidades de los niños? Su mala praxis es la de conseguir la complicidad y responsabilidad de los padres, siguiendo sus propios ritmos, para acompañar a sus hijos? Es necesario, estimada Emma Leach, que muestren estos supuestos ejemplos de mala praxis para que se pueda sostener un cuestionamiento, como el que desde Aprenem hacen, de los profesionales a los que usted denomina psicoanalistas.

 

Creo que hacen bien, finalmente, en plantear únicamente como hipótesis, sin necesidad de afirmarlo con mayor contundencia, que las prácticas psicodinámicas pueden incurrir en mala praxis. Se trata de un terreno delicado en el que, me parece, conviene no entrar. Por si acaso, desde TEAdir seguimos de cerca las resoluciones judiciales que empiezan a aparecer y que cuestionan seriamente la ética de los modelos de rectificación de conducta.

 

Para un debate público y plural sobre el autismo

La situación actual en la atención del autismo podría ser, sin duda, mejorable, pero conseguirlo no pasa por el ataque sino por un debate serio y riguroso, fruto del trabajo conjunto y del respeto a la diversidad.

 

Le invito a participar en un debate público y plural sobre el autismo en el que pueda defender los argumentos que utiliza para ir en contra de los profesionales orientados por el psicoanálisis, de los profesionales diversos de la red pública y, sobretodo, de los padres y madres que no comulgan con sus postulados. También para conocer los beneficios de su propuesta, claro. Nosotros, por nuestra parte, argumentaremos nuestros posicionamientos.

 

Mientras tanto, los padres y madres de TEAdir le pedimos públicamente:

1-      Que no utilicen al conjunto de padres y madres de personas con autismo para un debate de las ideas que deben librar los profesionales.

2-      Que busquen un adversario claro que estaría impidiendo sus propósitos y dejen al conjunto de nuestros profesionales ejercer con libertad su profesión.

3-      Que pidan a los expertos que les asesoran que defiendan sus evidencias a título personal y en espacio públicos de debate.

4-      Que se dirijan a nuestros representantes políticos para mejorar la atención de las personas con autismo y de sus familias, y no sólo de unos cuantos en detrimento de otros.

5-      Que pidan a estos mismos representantes políticos que se ocupen también del futuro de nuestros hijos, diagnosticados hoy de TEA, y que serán mañana personas adultas para las cuales no existen todavía suficientes servicios.

6-      Que retiren esta campaña y trabajen, si lo que quieren es constituirse como entidad de referencia, en encontrar aquello que beneficie al conjunto de padres y madres. Aquí nos encontrarán también a nosotros, pues no estamos obligados a entendernos pero sí a no impedirnos trabajar para mejorar la vida de las personas con autismo.

 

Barcelona, 4 de febrero de 2016

Iván Ruiz

Presidente de la Asociación TEAdir de padres, madres y familiares de personas con autismo

Autismo. En nombre de la ciencia, la ciencia es olvidada. Javier Peteiro Cartelle.

Autismo. En nombre de la ciencia, la ciencia es olvidada. Javier Peteiro Cartelle.

(Texto publicado con la autorización de Javier Peteiro, publicado originalmente en su Blog el jueves 14/01/2016). 


En su libro “Misa Negra”, John Gray define el cientificismo como la aplicación errónea del método científico a ámbitos de la experiencia en los que no existen leyes universales. Es una magnífica definición, aunque incompleta, de lo que se puede entender como la exageración cientificista.

No hay leyes universales en lo que es singular, en el ámbito de lo subjetivo. No hay ley científica que pronostique si a mí me matará una hipertensión en la próxima década, o que declare el modo en que un sujeto autista deba ser tratado. Sólo tenemos esa evidencia degenerada que se aleja enormemente del término intuitivo y del recogido por el Diccionario de la Real Academia (“certeza clara y manifiesta de la que no se puede dudar”).
Cuanto mayor es el número de variables en un fenómeno observable, y un trastorno mental puede serlo en sus manifestaciones, mayor es la dificultad de diferenciar la señal del ruido a la hora de establecer una relación de causalidad que sostenga la conveniencia de una terapia determinada. Por eso, la corriente conocida como “Evidence based Medicine (EBM)” asume distintos niveles de evidencia de los que surgen, a su vez, diversos grados de recomendación de algo como un tratamiento o el riesgo de un agente químico o físico.
 
Es sabido que la hipertensión es un factor de riesgo importante. Hay buenas terapias para reducir ese riesgo, para bajar la tensión. ¿Hasta qué nivel? La respuesta sensata aquí es la que diríamos los gallegos en general: depende. Depende de muchos elementos y la decisión debe darse en la consulta, en la relación clínica singular. Es cierto que los médicos nos podemos ayudar de guías, protocolos, confeccionados desde esa óptica de la EBM, pero siempre será para tomar una decisión terapéutica aquí y ahora para alguien concreto. Eso es lo sensato: diagnosticar y tratar si procede. Pero he ahí que la salvación cientificista aflora a la prensa cotidiana y así un periódico de gran tirada como es “El País” publicó recientemente un artículo en el que alertaba sobre la necesidad de disminuir la tensión arterial.  El nivel de insensatez conseguido ha sido convenientemente criticado en sucesivos posts del lúcido blog de Sergio Minué, por lo que sería superfluo insistir en ello. Pero es una noticia que sirve para destacar la gran diferencia y responsabilidad consecuente que tienen los medios de comunicación a la hora de redactar artículos de divulgación científica, porque no es lo mismo hacerlo sobre ondas gravitatorias que sobre aspectos de salud, en donde puede con facilidad confundirse tal divulgación con lo que no es, educación sanitaria. 
 
Ese amarillismo médico es una muestra de cientificismo en el sentido de J. Gray. Otro triste ejemplo es el afán de una asociación de padres de autistas, que ha promovido en “Change” una petición al Conseller de Salut de la Generalitat en la que, tras denunciar “prácticas obsoletas en la atención pública del autismo en Cataluña”, exigen que tal atención se haga con “evidencia científica” (así inician su petición). Inmediatamente ha habido la consiguiente respuesta por parte de psicoanalistas a través del “Manifiesto Minerva”, que este servidor ha firmado. El conflicto está servido y ya se han hecho eco de él los periódicos.
Change es una plataforma que permite canalizar peticiones colectivas. Los padres de niños autistas están en su pleno derecho de pedir lo que consideren más adecuado para el tratamiento de sus hijos, pero es muy dudoso que puedan erigirse en elemento inquisitorial acerca de cómo se ejerce la atención clínica, siempre singular, en el sistema público, insistiendo en que se destierren terapias que califican de obsoletas, sin justificar en absoluto el porqué de tal obsolescencia. Al hacerlo, olvidan o ignoran que las evidencias científicas propugnadas son las que son, las que pueden ser en el estado actual del conocimiento del autismo, del que no se ha desvelado ningún modelo etiopatogénico molecular consistente. Parecen olvidar también que para el ejercicio de la práctica clínica, tanto en el sistema privado como en el público, se requiere una titulación oficial y no un recuento de opiniones favorables o desfavorables sobre quiénes y cómo la ejercen.
 
La ciencia se basta a sí misma. No precisa defensas. Y tampoco corresponde a Change ni a El País decir qué es bueno o malo para nuestra salud. Ya no digamos qué es científico y qué no lo es. La ciencia es una “episteme”, no una “doxa”.
Y la atención a pacientes es función del clínico, de cada uno, porque sigue ocurriendo que la relación médico – paciente es eso, una relación singular, un encuentro de subjetividades a una de las que se atribuye un saber, y no afortunadamente la mera aplicación de un protocolo, cuyo valor derive, como en un programa televisivo, de la audiencia que reciba.
 
No es fácil lograr la evidencia en Ciencia. Es más difícil todavía si miramos a la Medicina y la dificultad se incrementa extraordinariamente si tocamos lo psíquico.
 
Es comprensible el sufrimiento y la angustia de familiares de enfermos, pero no debieran mezclarse ansias y esperanzas con evidencias científicas inexistentes.
Es muy habitual, lamentablemente, que, en la clínica, la alusión a la evidencia científica olvide demasiadas veces a la ciencia que debiera sustentarla.
Nota de presentación del Dossier Autismo. Por Pepa Freiría.

Nota de presentación del Dossier Autismo. Por Pepa Freiría.

Incluida en “El Psicoanálisis 27”. Revista de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis.  A la venta en la librería del Foro. 

Portada de "El Psicoanálisis" núm 27. Revista de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis.
Portada de “El Psicoanálisis” núm 27. Revista de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis.

El aumento desmesurado del número de sujetos diagnosticados de TEA y el intento de secuestro de la patente de su abordaje clínico por parte de las TCC, ponen en evidencia la vertiente actual de síntoma social del autismo promovida por el abuso de las clasificaciones, y desvelan el lado oscuro del discurso capitalista en sus alianzas con la ciencia. En Francia, en Italia, en España… las políticas sobre el autismo han venido desarrollando pautas de intervención que tratan de dejar fuera al psicoanálisis, desde donde -lejos de ceder-, se ha respondido intensificando el trabajo en este campo.

Por otro lado, desde hace más de treinta años, a partir de los trabajos de Robert y Rosine Lefort, el autismo ha supuesto para los psicoanalistas lacanianos, una fuente de trabajo epistémico y clínico, que está todavía lejos de mostrar sus límites…

Texto completo.

Presentacion Dossier Autismo – Rev El Psicoanalisis 27 – Pepa Freiria

José Ramón Ubieto intervendrá en la secuencia “Políticas de educación y autismo”

José Ramón Ubieto intervendrá en la secuencia “Políticas de educación y autismo”

José Ramón Ubieto es Psicólogo clínico y Psicoanalista. Miembro de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis. Autor entre otros textos de los libros “TDAH Hablar con el cuerpo”, y “La construcción del caso en el trabajo en red. Teoría y práctica.

 

Sobre el film “Miel” (Bal) de Semih Kaplanoğlu. Por Soledad Székely.

Sobre el film “Miel” (Bal) de Semih Kaplanoğlu. Por Soledad Székely.

MielSemih Kaplanoğlu dirige Bal (Miel), la última película de una trilogía que habla sobre Yusuf, un niño con una relación singular con el silencio y las palabras, que después será poeta. En su conjunto, Bal, Süt y Yumurta narran la relación entre Yusuf y su madre, pero Bal evoca la pérdida de su padre. El padre es apicultor y cosecha miel salvaje de las colmenas que cuelga en las ramas más altas de los árboles. Su casa linda con el bosque, que acompaña la historia con sus ritmos, sus ruidos y su luz. La historia puede reducirse a un relato muy breve: el padre nombra las cosas del mundo para su hijo, se deja guiar por su manera de tratar con el lenguaje, le cuenta cosas fascinantes y baja la voz para hablar con él. También lo previene contra compartir sus sueños en voz alta. El niño dice poco, es curioso, se maravilla con el trabajo y las creaciones del padre. Ante su madre calla, y se impacienta sobre su regazo. Ella le habla, lo reprende, lo mima, pero no sabe bien qué hacer o cómo hacer con él.

 

También está la escuela a la que Yusuf asiste por primera vez. Recita o quizás lee un texto para el padre pero no logra leer otro texto en el salón de clases, invadido por un tartamudeo agónico que le impide ganarse el premio y el aplauso añorados. Durante el recreo, mira a los demás niños jugar por la ventana. Un día, el padre se lleva las colmenas a otra parte del bosque para salvar a las abejas que inexplicablemente han comenzado a morir. La rama que lo sostiene se rompe y no vuelve más a casa. Yusuf y su madre salen en su búsqueda y al cabo de los días, ambos se enfrentan con la certeza de su muerte.

Miel poster

La película es luminosa, pausada; ralentiza nuestro paso para acomodarlo al de Yusuf. No tiene banda sonora, por lo que escuchamos o dejamos de escuchar con él las voces, los ululares, los crujidos, los balidos, las melodías, los rezos, las recitaciones, los silencios y el estruendo del mundo. El bosque, la casa y la escuela son los escenarios cotidianos de su educación. Yusuf aprende del padre, como éste aprende de él sus condiciones para dialogar y qué objetos son de su interés. Se muestra bastante menos dócil a la enseñanza de su madre, quien intenta instaurar las regularidades de la vida doméstica y establecer un intercambio de gestos o palabras compartidos. Sin embargo, tienen acuerdos tácitos según los cuales él le concede momentos de cercanía y un semblante de obediencia, mientras que ella le permite sus ires y venires y se resigna a que el padre medie entre ellos.

 

El maestro preserva para Yusuf el lugar de estudiante, la posibilidad misma del aprendizaje, pero también le ofrece el tiempo necesario para que las palabras que se agolpan en su boca puedan salir algún día. Hay en los diferentes adultos que tratan con Yusuf, incluida la abuela que lo recibe y acoge las preocupaciones de la madre, una cierta parquedad de palabras, una no insistencia y una aceptación de sus particularidades que le permiten incluirse dentro de los márgenes permeables de la vida diaria. Hay distancia, silencio o suavidad que reducen el potencial devastador de las palabras para Yusuf, que será después poeta.

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