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Etiqueta: Autismo y educación

Formulario de Adhesión al Manifiesto de Minerva

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¿Y ahora qué? Datos sobre el Foro y cómo proseguir.

¿Y ahora qué? Datos sobre el Foro y cómo proseguir.

Foto Cristian con el publico

 

550 asistentes y más de 50 invitados

El Foro sobre autismo y educación, celebrado el pasado viernes, ha abierto un espacio de debate que va a continuarse.

Una de las conclusiones: La reeducación implica el fracaso de la educación y merece ser cuestionada desde sus fundamentos ideológicos hasta sus medios de aplicación.

Un eje de trabajo: Si el autismo hace resistente a un sujeto a la entrada del otro en su mundo, convienen estudiarse la condiciones para la inclusión del autismo en la educación.

El libro que contendrá los trabajos presentados (de padres, maestros, educadores, logopedas, psicólogos, musicoterapeutas, psiquiatras, psicoanalistas, …) está ya en preparación.

Si deseas seguir las novedades del Foro autismo, en el margen izquierdo de este blog (con más de 40000 visitas en menos de tres meses) hay una casilla de suscripción (en la parte inferior si lo ves desde un móvil), y también a través del Twitter @Foro2015

La práctica lacaniana en instituciones I. Vilma Coccoz (compiladora)

La práctica lacaniana en instituciones I. Vilma Coccoz (compiladora)

Disponible en la librería del Foro. 

Lo que el autismo no es capaz de ocultar en Mateo, su estrella. Por Ismael Vaquero.

Lo que el autismo no es capaz de ocultar en Mateo, su estrella. Por Ismael Vaquero.

Mateo nació cuando quiso. Allí estábamos esperando a mediados de agosto por si se adelantaba. La familia venía escalonadamente con la esperanza de ser afortunada y estar presente el día de su nacimiento, pero según venían se iban, porque Mateo ya entonces había decidido que seríamos nosotros los que tendríamos que adaptarnos a él.

A los 3 años su extraño comportamiento fue diagnosticado como TEA. Intuía que el autismo en Mateo no era más que una capa de barniz y que detrás había mucho más; algo grande que no era para entristecerse. Sé que esto saldrá algún día, pero será como en su nacimiento, cuando él quiera.

A partir de entonces vimos que Mateo no era un problema si no un niño con una hermosa estrella.

La madrina de Mateo, terapeuta experimentada, fue la primera persona en advertirnos que algo había que mirar en él. Posteriormente, nos orientó en la búsqueda del terapeuta más adecuado.

Mientras en el colegio se preguntaban por qué no estaba el niño ya bajo la pauta de un profesional, nosotros seguíamos nuestra búsqueda. No queríamos precipitarnos. Nos recomendaron varios terapeutas, alguno de los cuales visitamos, pero no parecía que fuese lo que estábamos buscando. Hasta dar con la terapia que nos convenció tuvimos que dar unos cuantos rodeos. Nos pusieron en contacto con profesionales de Cataluña y desde allí con la terapeuta en A Coruña. Es decir, todo muy Mateo.

Nos cambiamos de casa, cuestión que ya estaba programada antes de saber de su trastorno, y al escolarizarlo dimos con un colegio público del que nunca habíamos oído hablar. Resultó ser el mejor colegio en el que Mateo podría estar: profesoras de apoyo, cuidadoras, un profesorado comprometido con Mateo y un alumnado pendiente de él.

Mateo une a la gente a su alrededor, es una de sus virtudes. Veo a las profesoras cómo hablan de él, con entusiasmo, con cariño, con luz en sus miradas. Creen en él. Veo cómo le saludan los profesores y los alumnos.

Parece que a Mateo se le abre el mundo a su paso. Los medios y los recursos aparecen encadenadamente. Estoy convencido de que él es consciente de su autismo, de nuestros esfuerzos para ayudarle a salir, y de su deseo de que así sea. Vemos el futuro muy esperanzados convencidos de que juntos estamos saliendo. Mateo se convierte en una oportunidad para los que le conocen. Genera entusiasmo en profesores, afectividad en los compañeros y amor en la familia. Es nuestro maestro. Nos hace evolucionar, adaptarnos y esforzarnos. Es precioso de ver, precioso de oír y precioso de abrazar. Y cuando le veo hacer cosas que hacen otros niños, le hablo de la misma manera divertida que el en ocasiones hace, usando frases de sus películas favoritas. Y como si fuese Pinocho le digo: ¡eres un niño de verdad!

No puedo desearle a nadie que tenga un hijo con autismo, pero si que tengan un maravilloso Mateo como el nuestro.

Entrevista a Silvia Tolchinsky, psicoanalista y psicóloga clínica en la Institución Balmes.

Entrevista a Silvia Tolchinsky, psicoanalista y psicóloga clínica en la Institución Balmes.

entrevista Silvia Tolchinsky de la Institución Balmes. Descargar en PDF


¿Para un  chico con dificultades en la socialización no se le hace aún más complicado deber relacionarse con otros chicos que también tienen dificultades?

No hay una respuesta única. Hay chicos que no pueden identificar que “algo” les pasa a ellos y quedan atrapados en lo que le pasa al otro. Otros arrastran malas experiencias en sus encuentros con la escuela ordinaria, o  su malestar es muy invasivo. Pero nos damos y les damos un tiempo de acogida para que puedan encontrar un modo de estar. Ese tiempo, en ocasiones, es muy largo.live streaming film online

Sin duda, son chicos cuyas dificultades en la socialización son muchas, casi siempre muy importantes, unos por su posición más replegada, otros porque su malestar invade el espacio – o el cuerpo- de los otros y el propio. Algunos se defienden de modo tan radical que cualquier encuentro con el otro puede ser arrasador. Se crean aulas, separaciones, rincones, patios, pasillos,  en los que cada uno en su singularidad y con sus condiciones pueda establecer su lugar, con su singularidad,  también ellos han de tener un lugar

Organizamos grupos de convivencia, es decir que, si bien no conforman un grupo, puedan compartir un espacio. Luego viene su inscripción en los proyectos o actividades, es entonces cuando se mueven según sus posibilidades, intereses y condiciones. Posibilidades/intereses/condiciones que no están congelados, atraviesan momentos diferentes.

Estos dos ejes, espacios de convivencia y trabajo por proyectos educativos inciden en la socialización, en la interacción y en los aprendizajes: chicos que no hablan o no saben escribir pueden compartir actividades con otros que sí lo hacen, del mismo modo que chicos actuadores pueden convivir con otros más inhibidos.

 

El sujeto de la cuestión. Por Pablo Doménech.

El sujeto de la cuestión. Por Pablo Doménech.

Niño de 4 años, diagnosticado de TEA. Desde hace un tiempo el profesional de la atención precoz observa cómo el juego y gran parte de la actividad del chico giran en torno al mundo de los superhéroes y la eterna lucha entre el bien y el mal. En varias ocasiones el niño ha intentado, y en otras ha llegado a ejecutar, saltos desde alturas peligrosas al grito del superhéroe de turno. El adulto, educador responsable, tiene absolutamente claro cómo actuar: “Hay que dejar de alimentar al monstruo”. El niño no debería traer más muñecos a las sesiones, ni mirar más dibujos o libros relacionados con el tema. En las sesiones de trabajo practicará la extinción,  derivará la actividad hacía otros intereses o hará entrar al niño en contacto con la realidad (“no, tú no eres un superhéroe”, “no, eso no es una nave espacial”, “no eso no es una bomba”).

Adolescente de 16 años, alumno en una escuela de educación especial. Diagnosticado inicialmente, en torno a los tres años, de TGD. Diagnosticado mucho después como Síndrome de Asperger. El equipo docente está preocupado porque el chaval, en los últimos meses, frecuenta malas compañías. Él es una especie de camaleón, en función de la persona con la que interactúa parece adoptar una forma de ser acorde a la del interlocutor. Se oyen voces en el equipo educativo: “No tiene personalidad”, “Está vacío por dentro”, “Es demasiado influenciable”. Se barajan estrategias de intervención para alejarlo de las influencias negativas y así exorcizar la posibilidad de que se eche a perder. El intento de pensar qué le pasa al chico se estrella una y otra vez contra el diagnóstico de Síndrome de Asperger. Llegar hasta esta fachada será lo más próximo a la reflexión sobre los procesos internos del chaval, encerrando y constriñendo el proceso  en un bucle tautológico: se comporta así porque es Asperger y es Asperger porque se comporta así.

Niño de 5 años, diagnosticado de TEA. Está fascinado con las puertas automáticas, las barreras de entrada/salida de los parkings, los autobuses y el metro. Estos intereses inundan más o menos su vida con independencia del contexto. El discurso dominante sobre estos hechos, al consultar a educadores, familiares y otros profesionales de la psicología implicados, oscila entre el polo de la obsesión-compulsión/estereotipia (entendidas como elementos completamente nocivos a extirpar), y el polo de la diversión/hobby (“¡son cosas que le gustan, no busquemos tres pies al gato!”).

Comienzos del segundo trimestre de P3. Niño de 3 años. La profesional referente del equipo psicopedagógico de la escuela se queja de la hipótesis diagnóstica emitida por el psicólogo externo, retraso evolutivo global con especial afectación en las áreas de lenguaje y relación.”No sé porque ese diagnóstico, ¡si todos en la escuela sabemos que el niño es autista!”.  Recupera la compostura, suspira y encuentra la paz perdida “Por suerte sabemos todo lo que hay que hacer”.

Son sólo cuatro ejemplos esquemáticos, pero a mi modo de ver ilustran no hechos aislados, sino la regla. Y no sólo en lo referente a las personas con autismo, sino en relación a la población general. La psicología analítica usa el término “persona” (etimológicamente prósopon, lo que está delante de la cara, es decir, máscara) para nombrar el modo en que el individuo se relaciona con el mundo externo y sus “objetos”, y el término “alma” para nombrar el modo en que el individuo se relaciona con el mundo interno y sus “objetos”. Digo pues que mi impresión es que la educación se centra en formar personas, cosa en absoluto despreciable, más que en formar almas. Quizás esta presunta tendencia cultural esté animada por el ideal de la adaptación al medio, pero entonces convendría señalar que aprender a relacionarse con el mundo de afuera sin cultivar a la par la relación con el mundo de adentro no conduce a la adaptación sino al ajuste. Y ya sabemos cómo se las gastaba el bueno de Procusto.

Me quedaré examinando esta especie de impresión apocalíptica sobre la educación que ha ido tomando forma ante mi (¡no vaya a ser que sea yo el único que necesita de educación anímica!). Un análisis rápido me lleva a diferenciar dos aspectos de este pretendido espíritu educativo colectivo: la acción directa y la cosificación. Con “acción directa” pretendo hacer referencia a todo aquello que vaya en la línea de la imposición de la voluntad, un tipo de acción fundamentado en un creer no tener que contar con el otro. De aquí brotan acciones concretas como la de “decirle” al otro lo que tiene que hacer o la exigencia de la imitación del modelo externo, llevada a veces hasta el extremo del formalismo mecánico. Lo contrario de la “acción directa” sería la “acción indirecta”, vale decir, reflexiva o parlamentaria (aunque actualmente el Parlamento parece ser más un ejemplo de acción directa). Con “cosificación” pretendo hacer referencia a la tendencia a ver la vida en su dimensión objetiva, un reducir todo modo de ser al modo peculiar de ser la “cosa”, la res (palabra latina de la que deriva la palabra realismo; res en castellano significa ganado, en catalán nada). Así, la obsesión, la estereotipia o el mismo autismo son cosas que están ahí, ya hechas, entes cerrados y acabados, separados y ajenos al individuo con los que él se relaciona. Lo contrario de la visión realista sería la visión ejecutiva. Desde esta perspectiva se restituye la implicación vital del individuo. La obsesión, la estereotipia, el autismo serían quehacer vital, un hacer alguien algo con otro algo en vista de un tercer algo.

Se nos invita al foro bajo la pregunta ¿Insumisos de la educación? Cabe entonces  preguntarse quién es el sujeto del que se predica ser un insumiso de la educación. La respuesta que a mí se me presenta es “nosotros”, como colectivo (nuestra educación anímica general), más que “ellos” (los autistas) como individuos. Pero si planteamos que son ellos los sujetos de la cuestión (Autistas ¿Insumisos de la educación?)  prefiero girar la moneda y ver su “reverso tenebroso”: Autistas ¿Anfitriones de un posible desarrollo cultural?”

Sobre Àlex. Por Mercè Siles

Sobre Àlex. Por Mercè Siles

Insumisión - Patricia Aymami-20150520-175509787_1“Hola soy Mercè la madre de Àlex Costa, un chico autista de 14 años”. Así, año tras año, me he presentado en todas las charlas y foros a los que he asistido sobre autismo. Àlex ya tiene 14 años y lo digo con un cierto alivio y descanso, al menos hemos llegado hasta aquí, mejor que peor, más bien que mal. Me explico, no es fácil convivir con el autismo, ni aceptarlo. Durante años mi primer pensamiento al levantarme era concienciarme de que lo que estaba viviendo era real, no un sueño.

A Àlex le diagnosticaron autismo cuando tenía 4 años y medio. Para la doctora que lo diagnosticó era un autismo evidente, para todos los que le antecedieron,  Àlex era una persona quizá inmadura, quizá sorda, quizá con déficit de atención, quizá…. No voy a aburriros explicando el periplo de doctores, psicólogos, psiquiatras, directores, profesores, colegios… que tuvimos que visitar nosotros y el inocente Àlex, una tortura.

Ahora, desde  la distancia,  creo que lo más acertado fue que tuviéramos como prioridad que Àlex, dentro  de sus limitaciones, tuviera una vida lo más digna posible y sobre todo que fuera feliz. Es por esto que pasamos de que fuera el “raro” de la clase, que tuviera programas inalcanzables y que se ciñera a unas reglas incomprensibles para él. Con seis años estaba en un colegio especial, donde al menos se tendría en cuenta sus capacidades y donde encontraría a compañeros que se asemejaran a él. Ya no estaba solo. Compañeros que ha ido encontrando, además, en actividades extraescolares como musicoterapia, gimnasia, juegos y también en salidas de fines de semana y excursiones.

Creo pues, que todo lo que puedas conseguir, sea mucho o poco, de una persona con autismo, pasa por éste” tenerlo en cuenta siempre y en todo”. Es decir, a partir del conocimiento de las singularidades de cada persona autista, podremos empezar a trabajar para que éste individuo se sienta más cómodo en la sociedad en la que vive, sabiendo que quizá no será nunca la que él preferiría, y que, por tanto, no deberíamos agobiarle con excesivas imposiciones.

Somos nosotros los que debemos explorar sus mundos, de este modo los podremos acercar a los nuestros.

Nota de presentación del Dossier Autismo. Por Pepa Freiría.

Nota de presentación del Dossier Autismo. Por Pepa Freiría.

Incluida en “El Psicoanálisis 27”. Revista de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis.  A la venta en la librería del Foro. 

Portada de "El Psicoanálisis" núm 27. Revista de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis.
Portada de “El Psicoanálisis” núm 27. Revista de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis.

El aumento desmesurado del número de sujetos diagnosticados de TEA y el intento de secuestro de la patente de su abordaje clínico por parte de las TCC, ponen en evidencia la vertiente actual de síntoma social del autismo promovida por el abuso de las clasificaciones, y desvelan el lado oscuro del discurso capitalista en sus alianzas con la ciencia. En Francia, en Italia, en España… las políticas sobre el autismo han venido desarrollando pautas de intervención que tratan de dejar fuera al psicoanálisis, desde donde -lejos de ceder-, se ha respondido intensificando el trabajo en este campo.

Por otro lado, desde hace más de treinta años, a partir de los trabajos de Robert y Rosine Lefort, el autismo ha supuesto para los psicoanalistas lacanianos, una fuente de trabajo epistémico y clínico, que está todavía lejos de mostrar sus límites…

Texto completo.

Presentacion Dossier Autismo – Rev El Psicoanalisis 27 – Pepa Freiria

Lo que dice Carlos David Illescas sobre el tema del Foro.

Lo que dice Carlos David Illescas sobre el tema del Foro.

Carlos David Illescas está diagnosticado de Síndrome de Asperger. Le esperamos en el Foro para entrevistarle sobre su experiencia en relacion a la educación.

Homenaje a la Minería. (De la autoría de Carlos Illescas)

En la actualidad, la enseñanza y la educación no constituyen un derecho, sino una obligación. Los planes de estudios en occidente, y en concreto en España están equivocados. Se intimida a la gente con suspender si no llegan a un determinado nivel de conocimientos. La finalidad es hacer a la gente sumisa, con una escasa creatividad y visión poco crítica del mundo. La educación y la enseñanza, más que un derecho, se han convertido desde siempre en una obligación y un deber que intimida o atemoriza a la comunidad estudiantil. En la mayoría de los casos lo único que logra es amargar, entristecer y enfadar a la gente, incluyendo a los padres de los alumnos.

Hay que tratar de ir concienciando a la sociedad de las posibilidades que tiene la mayoría de la gente a la hora de aportar algo interesante a este mundo. La finalidad de la vida es la misma vida y el ser feliz. Para ello, las personas han de estar contentas con sus estudios o con su trabajo y sentirse realizadas. Eso es lo ideal y lo que hay que perseguir.

Por desgracia, la gran parte de la población, esto aún no lo comprende o no lo ve así. Otros muchos no quieren o tienen miedo de revelarse ante lo establecido. Lo que si entienden muchos, es que como uno no sirva para un determinado trabajo o unos estudios concretos, mal asunto. Para poder desempeñar uno bien su función, ha de estar mínimamente a gusto con la labor que realiza. En esta sociedad, la mayoría de la gente no se siente para nada satisfecha con su trabajo o con lo que han estudiado.

Aunque han sufrido una cierta transformación, los planes de estudios están diseñados para obligar a los alumnos a estudiar, en muchos de los casos materias áridas, sin una clara utilidad de cara a la vida diaria. Esto es así incluso en la propia Universidad. Asimismo, carecen, por lo general, de contenidos que contribuyan a crear una sociedad con espíritu crítico. Tampoco se favorecen las habilidades creativas; y, por supuesto, falta desarrollar los valores humanos, como la solidaridad, el compañerismo o la ética. En muchos casos incluso se trata de contenidos obsoletos y sin ninguna proyección real. No existe apenas una voluntad de cambio, que lleven a la creación de unos planes de estudios basados en un aprendizaje mucho más racional, que contribuya a hacer una sociedad mejor; sino más bien todo lo contrario, crear un ambiente muy competitivo, insolidario e individualista entre los alumnos y el conjunto de la sociedad. Como consecuencia de ello, nos encontramos con personas que se han esforzado y estudiado mucho y que luego no encuentran trabajo o no tienen una ocupación acorde con el nivel de estudios que han realizado. Se trata, por tanto, de personas frustradas. Y, por otra parte, vemos que hay un amplio sector de la población que se siente fracasada por no haber podido superar los estudios; generalmente, por falta de comprensión de las materias que se imparten; o bien por no haber podido responder a las excesivas exigencias por parte del profesorado.

Ante esta situación de sometimiento, en el que además se atemoriza a los alumnos con suspender y no encontrar un puesto de trabajo en caso de no superar los estudios, hay que revelarse y mostrar nuestro hartazgo. Si queremos una sociedad mejor, donde primen otros valores de carácter más humano, de respeto al medio ambiente, basados en la solidaridad y el respeto, se requiere un cambio inminente. Si tenemos en cuenta la actual situación de guerra económica de carácter indefinido, y que no podemos calificar de crisis económica bajo ningún concepto, la situación se agrava. La carencia de empleos o la enorme precariedad de muchos de ellos, donde suele estar además infravalorado el nivel de conocimientos y los salarios genera cabrero y frustración. ¿Y, entonces, tanto esfuerzo para qué?

El mercado laboral está sometido a los dictámenes de un capitalismo salvaje de carácter especulativo, donde los que poseen el dinero quieren, de alguna manera, que los trabajadores o los pequeños empresarios, trabajen por muy poco dinero o incluso gratis. Un buen ejemplo son las prácticas en empresas incluso sin remuneración alguna en muchos de los casos. Ya no se especula solo con la vivienda, sino con todo aquello que es necesario para poder vivir. La alimentación es otro ejemplo y la culpa vuelve a ser de los especuladores y los intermediarios. Cada vez son más las personas y las familias que tienen enormes dificultades y problemas para poder subsistir.

Estamos en un sistema económico basado en la especulación, donde la economía real tiene cada vez menos importancia. Actividades que siempre han tenido un papel considerable y de las que podían vivir muchas personas han ido desapareciendo. Éste puede ser el caso de la artesanía o de la producción manufacturera que existía en nuestro país. La deslocalización de estas actividades o incluso su desaparición se debe al capitalismo especulativo, motivado a su vez por el afán de lucro desmedido de los que suelen tener el dinero y los medios de producción.

Se produce allí donde la mano de obra es mucho más barata o bien se ha ido reemplazando todo aquello que suponía una ingente cantidad de mano de obra por maquinaria o la robotización. Incluso las cajas de los supermercados se han informatizado, eliminando puestos de trabajo. La mecanización debería haber estado al servicio de la sociedad, reduciendo horas de trabajo y contribuyendo a un mayor tiempo libre. Sin embargo, no ha sido así. Los que tienen la suerte o la desgracia de tener un empleo, suelen trabajar mucho más por mucho menos dinero. Y muchos de los que no tienen un puesto de trabajo, posiblemente jamás lo encuentren. Entonces ¿para qué tanto estudiar materias tan dificultosas de retener y que luego además se olvidan? El saber ocupa lugar y mucho. Ocupa espacio físico bien en las estanterías, bien en la mente humana, bien el disco duro de un ordenador que también vale dinero. Y supone además un considerable gasto del presupuesto familiar en libros o material didáctico. También ocupa mucho tiempo la memorización y el aprendizaje. Es necesario, por tanto, priorizar los contenidos. No debemos de olvidar que los estudios son solo una parte de la vida. Es importante aprender a cocinar, a comer de forma saludable y respetando en lo posible el medio ambiente, reduciendo, por ejemplo, el consumo de carne.

También es fundamental dedicar una hora diaria a realizar ejercicio físico como correr o nadar, a lo que hay que sumar el tiempo de desplazamiento hasta la piscina, el gimnasio, el parque o la pista de atletismo. Lo ideal es tratar de realizar deporte en compañía de otras personas, pues contribuye a socializar a las personas y mejora las relaciones interpersonales, con los demás compañeros o el entrenador. La actividad deportiva mejora el rendimiento escolar, favorece la retención de conocimientos y contribuye al desarrollo del cuerpo y el organismo.

La memorización por tanto, ocupa tiempo. Y muchos profesores creen que su asignatura es lo más importante en este mundo. Pero la realidad es demoledora. No hay lugar para retenerlo todo y sí hay lugar para el olvido. Los conocimientos meramente memorísticos no tienen ningún sentido. La curva logarítmica del olvido es una realidad. Los temarios meramente memorísticos se van olvidando gradualmente a las pocas horas de haberlos memorizado y a las pocas semanas o incluso días de haber realizado un examen ya no queda nada en la mente. Los planes de estudio deberían basarse en la compresión de conceptos en lugar de la memorización de contenidos que no se prestan a ningún tipo de razonamiento. Un concepto bien aprendido jamás se olvidará y tienen mucha más utilidad que los contenidos meramente memorísticos. Tampoco hay que eliminar por completo los contenidos memorísticos, pero sí reducirlos a su mínima expresión y valorar cuáles son los realmente útiles o necesarios para la vida.

Nadie debe ser excluido del sistema de enseñanza. Cada uno ha de ir descubriendo diariamente sus inquietudes e intereses. El profesorado debe ser consciente y ha de estar informado de lo que quiere o pretende cada alumno en su vida. Solo de esta manera es como se puede lograr satisfacer las necesidades individuales de cada estudiante. Es fundamental que cada uno se vaya formando acorde a sus posibilidades, necesidades e inquietudes.

Repetir un curso es algo que no conduce a nada. Lo único que genera es miedo, nerviosismo, acritud y enfado en los alumnos. Lo que hay que hacer es ir reconduciendo a cada uno en base a sus habilidades, destrezas y valías. No se trata en absoluto de que la gente no se prepare, sino de todo lo contrario. Todos queremos buenos profesionales, capaces de atender a nuestras necesidades. Pero para ello hay que procurar que la gente no esté sometida al miedo y al temor al fracaso. Hay que tratar de satisfacer la vocación de cada uno. Sin encontrar o desarrollar las aptitudes personales de los individuos, difícilmente habrá buenos profesionales.

Por otra parte, es fundamental, tal y como aconsejan los expertos, comenzar las clases a las 10 de la mañana y no antes. Durante el proceso del desarrollo de las personas, durante la infancia y la adolescencia es desaconsejable según los últimos estudios madrugar. Esto afecta negativamente al desarrollo del cerebro, especialmente durante la infancia y la adolescencia. Tampoco es conveniente que existan tantas horas de clase. Lo ideal sería unas tres o cuatro horas diarias. Cinco o seis horas es una auténtica barbaridad.  Lo único que se consigue con tantas horas de clase e impartiendo temarios tan extensos es agobiar al alumnado y generarles ansiedad. Yo mismo he podido comprobar el abusivo, excesivo y completamente desmesurado nivel de exigencia en los estudios obligatorios; superiores en exigencia a los de la propia Universidad en muchos casos y sin ningún interés de cara a trabajar o de cara a la propia vida. No nos engañemos. Todas las horas de clase no son para dar apuntes, sino que se han de proyectar películas o documentales. Muchas veces es más importante lo que se ve que lo que se lee y trata de memorizar o aprender sobre un papel. Tampoco se debe tratar de rellenar horas de clase por el hecho de ocuparlas en algo. Muchas veces es mejor desarrollar una actividad de carácter alternativo y creativo, como pueden ser las manualidades. Con la materialización de ideas se despierta la imaginación de las personas y se desarrollan otras áreas del cerebro.

Es importante, no obstante, tratar de lograr que los alumnos tengan una visión amplia del mundo que les rodea. Para ello debe haber unos conocimientos mínimos exigibles. En este sentido, cabe reseñar la enseñanza de nuestra propia lengua, en qué consiste y como debemos redactar y expresarnos. La gramática es, por tanto, un pilar importante, así como la conjugación de las formas verbales. No digamos la ortografía.

El aprendizaje de un segundo idioma es algo muy necesario. El inglés es el esperanto del mundo actual y muy importante para comunicarnos y compartir ideas en un mundo globalizado.

Las matemáticas son necesarias, pero más bien a nivel de operaciones elementales, así como de unas nociones sobre geometría a nivel de comprensión de distancias y áreas medibles. Lo mismo puede decirse de la necesidad de conocer los principios básicos de la estadística y de sus representaciones gráficas. Los demás conocimientos deben ser solo opcionales para aquellas personas que decidan realizar estudios específicos. De hecho en los planes de estudio se contempla esta cuestión, pero se exige casi siempre muy por encima de lo necesario. Es así como estamos contribuyendo a generar una sociedad repleta de individuos frustrados o fracasados.

El cuerpo humano se debe enseñar, pero generando curiosidad en el alumnado. En este sentido, la práctica de actividades deportivas es importante. Y debe ser un modo de autoconocimiento de carácter no impositivo, sino más bien una familiarización. Para lo demás siempre están los estudios especializados que cada uno quiera seguir.

Unos conocimientos básicos de economía y política económica en los planes de estudios obligatorios son fundamentales, ya que en el mundo en que vivimos la economía rige nuestras vidas. Esto debe incluir unas nociones de política económica.

El conocimiento de nuestro planeta: como pueden ser las principales áreas climáticas, de las características generales de las principales áreas geográficas y continentes de nuestra superficie terrestre y los océanos es algo importante. Debemos conocer y saber donde vivimos. La realización de algunas excursiones al año para conocer el entorno más cercano es importante. Y la proyección de documentales también lo es. La geografía descriptiva tanto de nuestro entorno más inmediato, como de nuestro planeta es importante, pero nunca se debe agobiar al alumnado. El conocimiento de nuestro medio ambiente y de nuestros recursos naturales debe ser algo prioritario para que la gente pueda contribuir a su conservación y a su utilización racional.

Una de las mayores estafas que ha traído consigo la actual guerra económica ha sido la creación de falsas expectativas en la gente. Tal vez lo más triste de todo haya sido hacer creer a la gente que el sector medioambiental tendría un gran futuro y ha sido un auténtico engaño, a pesar de estar socavando nuestro actual sistema económico las bases que sustentan la vida en nuestro planeta.

Otra cuestión ha sido el referente a la creación digital. Se ha señalado frecuentemente que el diseño gráfico publicitario o el aplicado a la geografía y al medio ambiente, a través del uso de las nuevas tecnologías, tendría siempre una salida nada despreciable de cara al mercado laboral. Algo totalmente falso. La artesanía digital, que es a lo que me dedico, ha sido tratada como cualquier otro sector productivo. Aunque está todo por hacer, y las innovaciones o creaciones de carácter científico artístico son prácticamente infinitas, nunca ha vuelto a haber dinero disponible para pagar la mano de obra y en muchos casos ni tan siquiera ha habido recursos económicos disponibles para imprimir las láminas. Y se trata algo que despierta un gran interés entre amplios sectores sociales, como la Universidad de Granada, determinadas Diputaciones Provinciales, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, el Comité Olímpico Español, o la Facultad de Ciencias del Deporte de la Universidad de Granada, etc. La crisis económica, o mejor llamada guerra económica, ha sido la excusa perfecta para justificar en casi todos los casos la ausencia. Lo mismo que en la ciencia o en la cultura, se está perdiendo la posibilidad de manera definitiva de llevar a cabo proyectos o de desarrollar ideas. Las personas no viviremos eternamente a la espera de que finalice esta situación de guerra económica. Consiguientemente, muchos se han tenido que marchar del país o se han dejado de realizar investigaciones o proyectos.

Hay que procurar que cada persona desarrolle sus habilidades y sus facetas creativas, dentro siempre de sus posibilidades. Cada uno hasta donde sea capaz de llegar, sin agobiar ni, por supuesto, asustar a nadie. No debemos discriminar a nadie porque no sean capaces de hacer una determinada cosa. Mucho menos debemos obligar a que la gente tenga que estudiar cosas que no encuentren útiles o necesarias para su vida, si piensan así después de haberles tratado de convencer de todo lo contrario. Y clase de actividades deportivas pasa exactamente lo mismo. No se puede obligar o forzar a que la gente practique un determinado deporte si no les gusta o no tienen habilidades. Siempre se trata de motivar y de ver las potencialidades de cada persona.

En conclusión, todo ha de estar enfocado desde un punto de vista de la utilidad de dichos contenidos. Y lo más importante, los estudios han de estar lo más adaptados posible a las necesidades de cada alumno, estableciendo para ello un modelo de enseñanza capaz de llegar a satisfacer las inquietudes y habilidades de cada persona. Solo así evitaremos la aparición de muchos sentimientos de frustración y fracaso, aspectos que ponen en peligro la paz social y la concordia entre los seres humanos. Aspecto este último que se ha acrecentado con la nefasta situación económica.

 

CARLOS                                
A Carlos Illescas, hijo 

Tu nombre evoca amistad,
dedicación, y lealtad;
amigo entre los amigos,
de profesión solo dar.

Como persona, no hay más,

en ofrecer y sentir,
por ser tan generoso,
por estar siempre ahí.

Amigo de tus amigos,

artista y compositor,
creador de bellas imágenes,
de momentos y de eventos. 

Como artista-narrador, 
cuentas cuentos con colores,
narras a través de mil fotos,
con bellas composiciones. 

El deporte es para ti
el objeto de tu arte,
no en vano es el símbolo,
del que trabaja y comparte.

Tu constancia es un ejemplo
para el artista creador,
para los que nos inspiramos,
buscando una solución.

Pues en el mundo del arte

cuando las musas se callan,
hay que frotar el pedernal
para que prenda la llama.

!No cambies, amigo Carlos,
sé siempre un chico cabal,
cultiva  algo tan apreciado
como es la buena amistad!

Por lo dicho anteriormente,   
me siento un privilegiado
por estar entre tus amigos,
soy así, afortunado. 

Antonio González Padilla 

Sagrario Rojas intervendrá en la secuencia ¿Qué esperamos de la escuela? en el Foro.

Sagrario Rojas intervendrá en la secuencia ¿Qué esperamos de la escuela? en el Foro.

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Sagrario Rojas es licenciada en Derecho, ha cursado estudios de Ciencias Empresariales y Humanidades, es madre de Kike, un adolescente de 16 años con autismo. Entre el 2010 y febrero de 2015 fue presidenta de APAT, Asociación de padres de autistas de Toledo.

 

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